Los perros pueden estar expuestos a las micotoxinas y es por ello que se necesita más investigación sobre sus efectos. Esta fue la conclusión del Departamento de Ciencias Médicas Veterinarias de la Universidad de Bolonia, Italia, entidad que analizó muestras de alimentos extrusados para mascotas expuestos a estas toxinas.
El objetivo de este estudio fue determinar la presencia y el nivel de contaminación de las micotoxinas más importantes (deoxinivalenol, fumonisinas B1 y B2, aflatoxina B1, B2, G1 y G2, la ocratoxina A y la zearalenona) en 48 muestras de alimento seco extrusado para perro disponible en el mercado italiano (24 muestras de las líneas económicas y de las líneas premium).
Alta presencia de algunas micotoxinas
Aunque las concentraciones de las micotoxinas en todas las muestras demostraron respetar la legislación europea en lo que respecta a la alimentación animal, los análisis revelaron una importante presencia de deoxinivalenol, fumonisinas y ocratoxina A, con valores por encima del límite de cuantificación (5 mg / kg) en el 100 %, 88% y 81% de las muestras, respectivamente.
Por otro lado, la concentración de aflatoxinas y zearalenona demostró ser muy modesta en el 88% y el 75% de las muestras, respectivamente, mostrando concentraciones por debajo del límite de cuantificación (5 mg / kg para las aflatoxinas y 10 mg / kg para la zearalenona).
Diferencia entre el alimento para perro estándar y premium
A pesar de contar con una contaminación muy heterogénea, la concentración de fumonisinas y ocratoxinas A fue significativamente mayor en los alimentos estándares que en los premium (491 vs. 80,2 mg / kg de materia seca para la fumonisina B1; 113 vs. 38,5 mg / kg de materia seca para la fumonisina B2; 599 vs. 103 mg / kg de materia seca para el total de las fumonisinas; 23.8 vs 13.0 mg / kg de materia seca para la ocratoxina A, P <0,001).
Además, se observó una presencia simultánea de diferentes micotoxinas (a concentraciones superiores a su límite de cuantificación) en la mayoría de los alimentos analizados; en particular, el 19% de las muestras estaban contaminadas por no menos de dos tipos diferentes de micotoxinas, el 52% por tres, el 25% por cuatro y el 2% estaba contaminado por todas las micotoxinas evaluadas.
Más estudios sobre los riesgos crónicos
Estos resultados evidencian la necesidad de una mayor investigación sobre el posible riesgo derivado de la exposición crónica a bajas dosis de los diferentes tipos de micotoxinas a que están expuestos nuestras mascotas en la actualidad.
Autora: Emmy KoelemanTe podría interesar: Pureza en productos pet food: Innovando con separadores magnéticos