Tendencias Upcycling en productos tradicionales
clock

5+ MIN

star star star star star 5.0

Upcycling en productos tradicionales

Por Maria Candelaria Carbajo

Tendencias PET-TECH: tecnología de punta para la industria de las mascotas de la mano de startups
Tendencias El escarabajo que puede cambiarlo todo

Últimos contenidos de Tendencias

Agricultura regenerativa en pet food, una puerta hacia la economía circular en la industria
Tendencias
star star star star star 5.0
clock

6+ MIN

Agricultura regenerativa en pet food, una puerta hacia la economía circular en la industria

Por Maria Candelaria Carbajo

Cada vez son más los profesionales y ambientalistas que aseguran que continuar con los modelos productivos actuales es un camino sin retorno hacia la destrucción de nuestro planeta. Como ejemplo, podemos nombrar a Philip Lymbery en su libro Farmagedon, donde sostiene que, actualmente, los animales de granja comen más de un tercio de las cosechas agrícolas del mundo y desperdician la mayor parte en forma de heces y temperatura.   ¿Qué es la agricultura regenerativa?   La producción agrícola ha aumentado en las últimas décadas. Sin embargo, el valor nutricional de los cultivos ha ido disminuyendo. Según un estudio de la Universidad de Texas, el contenido de fósforo, hierro, calcio, proteínas, ácido ascórbico y riboflavina en los cultivos ha disminuido entre un 9% y un 38% en comparación con los datos tomados entre los años 1950 y 1999. La razón más probable de esto es que la labranza excesiva (el proceso de preparación del suelo para los cultivos) ha eliminado los microbios y hongos que hacen que el suelo sea biológicamente activo, lo que aumenta el valor nutricional de los cultivos. La agricultura regenerativa es, en primer lugar, una respuesta a este tipo de problemáticas. Es un enfoque de producción agrícola enfocado en gestionar el uso de la tierra para construir suelos saludables, promover la biodiversidad y mejorar los servicios ecosistémicos con el objetivo de producir con sistemas agrícolas más sostenibles y resilientes. Sus prácticas buscan aumentar la materia orgánica del suelo, reducir la erosión y promover la salud y fertilidad del suelo mediante el uso de cultivos de cobertura, rotación de cultivos, compostaje, labranza reducida y agrosilvicultura, entre otras técnicas. A su vez, crear un sistema más holístico e interconectado que respalde ecosistemas saludables y resilientes puede mejorar la productividad y rentabilidad. Pero su gran potencial reside en que tiene la gran capacidad de mitigar el cambio climático al secuestrar carbono en el suelo y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la práctica agrícola. La agricultura regenerativa es un sistema de gestión de producción agrícola que crea resultados positivos en la salud del suelo, la función de los ecosistemas y la biodiversidad.   Principales beneficios de la agricultura regenerativa   Si hablamos de beneficios de la agricultura regenerativa, es evidente que debemos hablar de su principal objetivo, la sostenibilidad, pero también de la calidad nutricional. Las emisiones procedentes de la agricultura siguen siendo una de las más difíciles de reducir, y el cambio climático es una problemática de carácter internacional, que, desde nuestra industria, podemos comenzar a mitigar con este tipo de prácticas. Este modelo de producción agrícola puede ayudar a mejorar la densidad de nutrientes de los cultivos, promoviendo una el uso de suelos saludables y la reducción del uso de fertilizantes y pesticidas químicos. Esto resultaría en cultivos con mayor contenido de vitaminas y minerales esenciales, lo que, en última instancia, provee materias primas de mejor calidad para los consumidores. Estos, muchas veces, son el ganado que, posteriormente, se utiliza para la producción alimentaria, tanto para humanos como para mascotas, por lo que los productos derivados serán más saludables y nutritivos. La Universidad de Washington realizó un estudio en el que pudo demostrar que los cultivos provenientes de este modelo productivo tienen niveles más altos de densidad de nutrientes que los de modelos estándares. La investigación arroja que las granjas que utilizan prácticas de agricultura regenerativa, como la agricultura sin labranza (plantar cultivos sin alterar el suelo de antemano), cultivos de cobertura (plantación de especies vegetales para mejorar la salud del suelo y no para cosecharlas) y rotaciones diversas de cultivos (cambiando la materia prima que se trabaja en un mismo terreno) produjeron cultivos con niveles más altos de vitaminas y minerales que las granjas convencionales.
  El cambio de mentalidad: que el cortoplacismo no sea la única forma de analizar la situación   Uno de los principales desafíos que encontramos a la hora de cambiar las formas de producción actuales son los problemas que se pueden desarrollar en la cadena de suministro. Cuando se busca implementar un cambio en la manera de hacer las cosas, inevitablemente suceden choques. En este caso, querer tener prácticas comerciales sostenibles o con conciencia ecológica se encuentra con los costos de algunas de esas prácticas en este momento, y con cómo no solo las empresas sino también los consumidores se preocupan por ellos. También hay que considerar que la inflación y los movimientos económicos están teniendo un impacto en la industria, lo que hace que muchos tomadores de decisiones prefieran esperar o no arriesgar demasiado. La clave, en este sentido, es poder generar conversaciones colectivas con el mensaje de que estos cambios pueden no ser necesariamente positivos, en términos de ganancia para las empresas o costos para los consumidores, sino que son una apuesta a cuidar el futuro, donde se verán, en su máxima expresión, los resultados de las decisiones de hoy. Otro aspecto para considerar en el debate es la cantidad de puntos de la cadena de suministro que intervienen en la creación de un solo producto final. Además, estos son diferentes dependiendo de cómo se construyen los productos y la cadena de valor. La perspectiva con la que miramos actualmente esta temática se basa en la eficiencia y la rentabilidad. Tal vez habría que renunciar un poco de nuestra atención en ese foco para poder comenzar a pensar en términos de resiliencia. La mayor cantidad de problemas, al implementar cambios, surgen en torno a las interrupciones en esas cadenas de suministro que, a fin de cuentas, crean interrupciones para el consumidor, los distribuidores y vendedores. ¿Qué sucederá dentro de 30 o 60 años si ya no podemos producir las materias primas de hoy porque tomamos más decisiones en torno a la rentabilidad que al impacto ambiental? Es muy importante poder traer la lente al aquí y ahora. De esta forma, analizando el presente en pos de conseguir un mejor futuro, podremos dejar de lado la rentabilidad a corto plazo y elegir medidas y acciones alineadas con los valores de nuestras empresas. Así, los 'beneficios' a corto plazo tienen mucho más que ver con la construcción de una marca y sus ideales, y los resultados positivos, regenerativos, se posicionan un poco más hacia el futuro. Por supuesto, para que cada vez más empresas y organizaciones entiendan esta perspectiva, necesitamos de ciencia empírica para poder confirmar con datos lo que realmente sucede en la tierra y en los cultivos una vez aplicada la agricultura regenerativa.   Agricultura regenerativa: es hora de actuar   La sostenibilidad cobró vida cuando comenzamos a ser conscientes de que mucho de lo que hacemos en la producción agrícola, en nuestras cadenas de valor, con nuestros productos, tiene un impacto negativo, dependiendo de cómo gestionamos y tomamos decisiones. La primera propuesta, la de la sostenibilidad, está enfocada en no crear un impacto negativo con nuestras actividades. En cambio, la agricultura regenerativa propone ir más allá y no solo no crear un impacto negativo, sino mejorar lo que dejamos a nuestro paso. Como industria, tenemos en nuestras manos la posibilidad de abordar estas problemáticas cuanto antes si queremos cumplir proteger a todos los agentes participantes de ella, incluido nuestro único planeta Tierra.   Por All Pet Food Fuente: All Pet Food Magazine

Economía circular y el desafío del packaging en la industria pet food
Tendencias
star star star star star 5.0
clock

6+ MIN

Economía circular y el desafío del packaging en la industria pet food

Por Maria Candelaria Carbajo

Lo cierto es que el packaging que teníamos en el mercado hace 10, 20 o 30 años, cuando en muchos lugares el sistema de reciclaje apenas empezaba a tener relevancia, ha cambiado significativamente, y hay fuertes indicadores de que así seguirá el camino. Hace algunos años, las mismas empresas de pet food empezaron a analizar sus envases para encontrar la forma de conseguir nuevas propuestas más eficientes en términos de sustentabilidad y economía circular.   ¿De qué hablamos cuando hablamos de economía circular?   La economía circular es un enfoque integrativo que busca minimizar la generación de residuos y maximizar la reutilización, reciclaje y regeneración de recursos.
En contraste con el modelo lineal de 'usar y desechar', la economía circular fomenta la creación de sistemas cerrados donde los productos, materiales y recursos se mantienen en circulación el mayor tiempo posible. Promueve un cambio sistémico desde el modelo tradicional hacia un enfoque más sostenible y regenerativo. El desafío, entonces, no se centra solo en términos de sustentabilidad, sino también en encontrar el envase más práctico, funcional y atractivo para cada producto que sale al mercado.   Situación actual del packaging en la industria de alimentos para mascotas   La industria de alimentos para mascotas ha sido testigo de un crecimiento significativo en las últimas décadas, lo que ha llevado, consecuentemente, a un aumento en la producción de envases de plástico. Estos ofrecen durabilidad, ligereza y practicidad, pero también contribuyen de manera sustancial a la contaminación ambiental y a la acumulación de residuos.
Este mercado, como cualquier otro, genera residuos y contaminación a diario, por lo que tratar de reducirlos trabajando en uno de los aspectos con mayor impacto negativo, el uso de plásticos en packaging, parece ser la opción más eficiente a corto y largo plazo. A menudo, existe una desconexión entre lo que sucede con un empaque al comienzo de su vida útil cuando es diseñado y lo que sucede al final de su vida. Actualmente podemos encontrarnos con brechas de 5 y hasta 10 años entre la situación de recuperación ambiental para la que está pensada un envase y lo que realmente sucede con él cuando sale al mercado. Considerando el contexto actual, no solo de nuestra industria sino del planeta en general, es innegable reconocer que el packaging juega un papel esencial en el suministro de alimentos, protegiendo y manteniendo los productos en su interior, desde el procesamiento y la fabricación, hasta la distribución, manipulación y almacenamiento para llegar al consumidor final.
Sin un envase eficiente, la distribución de alimentos sería completamente incompetente y, además, mucho más costosa. Las funciones de un envase de alimento, tanto de comida humana como de mascotas, pueden describirse como protección y contención, preservación, información, conveniencia y servicio. Estas funciones son, directa o indirectamente, esenciales para la seguridad física, química y microbiológica de los alimentos. En pet food, los requisitos para un sistema de envasado destinado a un producto procesado fresco, congelado, deshidratado, térmico o aséptico, en términos de barrera al oxígeno, a la humedad, a la luz y demás son todos diferentes. Si revisamos el contexto internacional, podemos identificar claramente los esfuerzos que ya están haciendo diferentes compañías y organizaciones por encontrar alternativas a un problema que no hará más que acrecentarse, como, por ejemplo: Científicos de la Universidad China de Hong Kong (CUHK) han desarrollado un material comestible, transparente y biodegradable con un potencial considerable para su aplicación en el envasado de alimentos. El equipo estudia la celulosa bacteriana, un compuesto orgánico derivado de ciertos tipos de bacterias que parece ser una alternativa sostenible, fácilmente disponible y no tóxica a los plásticos. Analizando los residuos generados por los envases plásticos de alimentos para mascotas, Dow, líder en ciencia de materiales, Nestlé Purina, líder en el mercado de alimentos seguros para animales, y la Fundación Avina, organización de la sociedad civil enfocada en frente a los desafíos sociales en América Latina, crearon el proyecto Pegada Limpa. La propuesta es incentivar la creación de una cadena de reciclaje de envases de alimentos para mascotas, potenciando la conversión de 300 toneladas de plástico circular e impactando positivamente los ingresos de aproximadamente 5.000 recolectores en Brasil y Argentina. Otras alternativas en desarrollo se enfocan en la energía de biogás. De acuerdo con la Administración de Información Energética de los EE. UU., los desechos biodegradables modernos pueden saltarse eones e ir directamente a la producción de energía a través de sistemas de recuperación de gas de vertedero. El gas de la materia orgánica en descomposición se puede capturar y quemar. Al igual que el gas natural, el biogás contiene principalmente metano y dióxido de carbono, ambos gases de efecto invernadero si escapan a la atmósfera. Sin embargo, cuando quedan atrapados en un vertedero debidamente construido, se puede usar ese biogás para generar electricidad. En este caso, los residuos de bioplásticos de una persona de la industria podrían servir de electricidad para otras.
  ¿Dónde poner el foco?   Desarrollo activo de alternativas sostenibles a los materiales tradicionales de embalaje de alimentos para mascotas, como materiales biodegradables y compostables, comestibles y tecnologías de embalaje inteligente. Al adoptar estas opciones de embalaje revolucionarias, la industria de alimentos para mascotas puede reducir significativamente su huella ambiental. Mejorar la recolección, clasificación y reciclaje de los residuos para minimizar el impacto en el medioambiente. Buscar la colaboración entre las partes. Los gobiernos, los fabricantes de pet food, los proveedores de packaging y los consumidores deben trabajar juntos para crear un ecosistema sostenible. Impulsar un cambio sostenible junto con educación a los consumidores. Debemos alentar a los propietarios de mascotas a tomar decisiones informadas y optar por soluciones de packaging sostenibles para crear conciencia sobre los beneficios e impacto ambiental. Solicitar a los gobiernos medidas que faciliten la transición hacia una economía circular en la industria de packaging de alimentos para mascotas, con, por ejemplo, programas obligatorios de reciclaje o requisitos de ecodiseño.
  Pet food packaging: ¿cómo lograr una economía más circular en la industria?   Es bien sabido que las industrias necesitan ser cada vez más conscientes del impacto en el medioambiente y del uso de recursos. Y, si bien es cierto que la sociedad ha evolucionado hacia un consumo que puede considerarse desequilibrado y desproporcionado de productos y materias primas muy dañinas para el medioambiente, también se necesita concientizar acerca de la importancia de generar y propulsar un cambio.
Los proveedores de materiales y productores de packaging, la industria del reciclaje, las empresas alimentarias, el sector de la gestión de residuos, el sector público y los consumidores somos todos responsables colectiva e individualmente del éxito del impacto ambiental. Hoy en día, la economía circular presenta una oportunidad revolucionaria para la industria del packaging de alimentos para mascotas para abordar la problemática problema de residuos. Al abrazar innovaciones de embalaje sostenible, mejorar las prácticas de gestión de desechos, fomentar la colaboración y educar a los consumidores, podemos crear un futuro más sostenible para nuestra industria.   Por All Pet Food Fuente: All Pet Food Magazine

¿Cómo creamos una industria aliemntaria más circular?
Tendencias
star star star star star 5.0
clock

5+ MIN

¿Cómo creamos una industria aliemntaria más circular?

Por Maria Candelaria Carbajo

Centrada en la industria alimentaria para mascotas, este modelo de producción tiene como objetivo minimizar el desperdicio de alimentos tanto como sea posible al maximizar el uso de coproductos, como, por ejemplo, alimentando al ganado. Hoy en día ya se sabe que el uso óptimo de restos ecológicos requiere de animales que los consuman y tengan la capacidad de convertir dichos restos en nuevo alimento de origen animal. La propuesta que yace debajo de las iniciativas es dejar de ver a ciertos desechos, como los subproductos cárnicos, como 'desperdicios', y empezar a percibirlos como una fuente de alimento o nutrientes para determinados animales o estadíos de una cadena productiva alimentaria. Pero ¿qué más se puede hacer para minimizar el desperdicio de alimentos y promover sistemas alimentarios globales completamente circulares? Los expertos de la industria afirman que se trata de optimizar, tanto la información y las cadenas de suministro. Diversas organizaciones se encuentran investigando sobre cómo convertir los desechos alimentarios en alimentos para animales, ya que 14,7 millones de toneladas podrían usarse de manera segura para alimentos para animales en lugar de ir a los vertederos en los Estados Unidos.  En el caso de los cerdos, por ejemplo, tienen un estómago grande, lo que les permite convertir subproductos y desechos de alimentos en carne, mientras que los rumiantes pueden convertir los pastizales en leche y carne. Por su parte, las aves de corral son posibles convertidores de subproductos en carne y huevos, pero requieren alimentos de una ingesta de calidad para conseguirlo. Muchos ambientalistas también ven beneficios potenciales en un sistema alimentario circular que recicla los posibles productos de desecho a través de la producción ganadera. Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que más del 13 % de la producción mundial de alimentos se pierde entre las etapas de producción y venta al por mayor de la cadena de suministro, con un 17 % adicional desperdiciado en las etapas de venta al consumidor final. Además, la pérdida y el desperdicio de alimentos contribuyen entre un 8% y 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. 'Hay que trabajar en recuperar recursos para la producción circular de alimentos'.   Tendencias en auge   Hay aspectos de la alimentación circular que podrían considerarse en pleno periodo de auge, como el surgimiento del interés de insectos como fuente de proteína, algas e incluso organismos unicelulares para recuperar un porcentaje aún mayor de nutrientes de productos que, de otro modo, podrían perderse. Lo cierto es que, en líneas generales, se percibe una gran apertura por parte de los productores y criadores de ganado en general, quienes suelen estar predispuestos a adoptar cualquier ingrediente que sea seguro, efectivo y de costo accesible, por lo que aumentar la adopción de sistemas circulares de alimentación depende, en gran parte, de factores como la accesibilidad. Sin embargo, la recuperación de nutrientes no es nueva en la alimentación animal. Reciclar los desechos del procesamiento de alimentos y otras industrias para crear ingredientes para piensos es fundamental, y los alimentos reutilizados, que de otro modo no serían comestibles para los humanos, brindan una alternativa rentable a las materias primas tradicionales que requieren muchos recursos. Trabajar en la circularidad impacta directamente en:   Las personas Actualmente, se recicla menos del 2% de los nutrientes valiosos en los subproductos y desechos alimentarios. Al reutilizarlos como fertilizantes, alimentos para animales o materias primas para textiles y plásticos, podemos estimular la innovación, abrir nuevas vías para los negocios y reducir el daño ambiental. Este cambio hacia la utilización de recursos presenta inmensas oportunidades para la sostenibilidad, el empleo y la prosperidad económica.   La naturaleza Necesitamos redireccionar la industria hacia la producción regenerativa de alimentos. Para eso, debemos reevaluar qué y cómo cultivamos. Actualmente, más del 75% de los alimentos derivan de solo 12 plantas y cinco especies animales, debido a la industrialización agrícola. No abordar este problema tendrá profundas consecuencias, tanto para la salud humana como para el planeta. Al diversificar los sistemas agrícolas y asegurarnos de lograr una relación simbiótica con la naturaleza, podemos mitigar estos riesgos y fomentar un futuro más sostenible y resiliente. El clima Minimizar la pérdida y el desperdicio de alimentos es crucial. En todas las etapas, desde el campo hasta la mesa, actualmente se desperdicia muchísimo alimento. De hecho, si el desperdicio de alimentos fuera un país, se ubicaría como el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo. Al abordar esta problemática, podemos lograr avances significativos en la mitigación del cambio climático y la creación de un futuro más sostenible. Se trata de poner cada vez más énfasis en la circularidad en los sistemas alimentarios para minimizar el desperdicio y crear un sistema de circuito cerrado donde todos los recursos se utilizan de manera eficiente y sostenible. En este paradigma, los desechos de una etapa de la cadena de suministro de alimentos se reutilizarían como recurso para otra etapa, creando un ciclo continuo de uso y reutilización. 'Es esencial liberar el potencial de los recursos comúnmente desperdiciados'.   ¿Seremos capaces realmente de crear una economía circular para nuestra industria?   Los desechos que genera la sociedad disminuirán en respuesta al cambio climático y la inseguridad alimentaria. Para eso, debemos empezar a considerar nuevas alternativas.  Hoy en día, la industria de pet food ya pertenece a una economía circular en la que se utilizan algunos sobrantes de la industria de alimento para humanos, y por eso es una forma eficiente de utilizar los recursos del planeta. Pero se necesita más educación para resaltar estos esfuerzos y mejorar las conexiones de circularidad. Si trabajamos por ello, las generaciones futuras podrán contar con una industria agrícola animal eficiente y responsable con el medioambiente y sus recursos.   Fuente: All Pet Food Magazine

Pet food alternativa, ganando terreno en pos de una economía circular
Tendencias
star star 2
clock

5+ MIN

Pet food alternativa, ganando terreno en pos de una economía circular

Por Maria Candelaria Carbajo

¿Por qué considerar a los insectos como una posible fuente de proteína para las mascotas? El alimento para mascotas a base de insectos utiliza, como bien indica el nombre, insectos como fuente principal de proteína, en lugar de carne de res, pollo o pescado. Se prevé que el crecimiento de la población humana mundial alcanzará los 10 mil millones de personas en 2050. A su vez, la posesión de mascotas también está aumentando, con una estimación actual de más de mil millones de mascotas en todo el mundo. En consecuencia, existe una demanda mundial en rápido aumento de proteínas como fuente de nutrientes, tanto para los seres humanos como para los animales. Pero, además, debido a las tendencias de humanización de las mascotas, se percibe cierta preocupación por la competencia directa entre la producción de alimentos para ambos grupos de seres vivos. Hoy en día, el consumo de alimento de la población mundial de perros y gatos representa cerca de una cuarta parte del impacto ambiental de la producción tradicional de proteínas. De hecho, en 2020, un estudio reveló que las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de alimentos para mascotas a nivel mundial equivalen a las del 60º país con mayores emisiones en todo el mundo. Conociendo estos números, resulta imperativo priorizar tanto la seguridad alimentaria global como los impactos ambientales relacionados con la producción y el consumo de alimentos. La proteína a base de insectos se presenta como una gran alternativa sostenible y de alta calidad nutricional para desarrollar en el sector de pet food. Algunos de los insectos más utilizados actualmente en este tipo de propuestas son las larvas de mosca soldado negra, grillos y gusanos de la harina. Estos insectos son ricos en proteínas, grasas saludables y minerales esenciales, lo que los convierte en una excelente fuente de nutrición para las mascotas. La mayoría de las marcas de alimentos para mascotas que están desarrollando este tipo de pet food se centran en alimentos secos para perros, seguido por el sector de alimentos húmedos, también para perros. Las alternativas presentes para gatos a base de insectos son considerablemente menores.   Ventajas de la producción de pet food a base de insectos Algunas de las razones por las que los insectos son cada vez más incorporados a nuevas recetas y formulaciones de alimentos para mascotas tienen que ver con la naturaleza de su producción primaria: Los insectos tienen una eficiencia de conversión alimenticia muy alta y pueden criarse en corrientes secundarias orgánicas, como subproductos vegetales de sistemas de producción de alimentos humanos, reciclando así residuos de alimentos de bajo valor para convertirlos en proteínas y grasas de alto valor. Requieren significativamente menos cantidad de agua y producen menos emisiones de dióxido de carbono y amoníaco, en comparación con las fuentes tradicionales de proteínas. Necesitan mucho menos espacio físico. Por ejemplo, las instalaciones comerciales de cría de insectos que emplean técnicas agrícolas integradas verticales pueden producir 1 tonelada de larvas de insectos en dos semanas en 20 metros cuadrados de tierra. Además, los insectos, según su especie, pueden ser una gran fuente de nutrientes esenciales, incluidos los aminoácidos, ácidos grasos, minerales y vitaminas.   Percepción actual de los consumidores Una de claves para la inserción de este tipo de proteínas en el mercado, además del desarrollo e investigación científica, por supuesto, es, nada más y nada menos, que la comunicación y el marketing. Buenas campañas de marketing y concientización acerca de los beneficios de los insectos como fuente de proteínas pueden ser grandes impulsores del crecimiento del mercado a corto y mediano plazo. A medida que estas acciones aumenten, se espera que la percepción por parte de los dueños de mascotas mejore y que esto, a su vez, potencie el crecimiento del sector. Sin ir más lejos, en un estudio reciente, más del 50% de los dueños de mascotas que participaron afirmaron estar dispuestos a alimentar a sus perros este tipo de alimentos, mientras que, en otro estudio, más del 90% de los participantes opinaron positivamente sobre ellos.   Un futuro posible, ¿a base de insectos? Hoy en día, sabemos que los alimentos para mascotas a base de insectos ofrecen numerosos beneficios ambientales, en comparación con los alimentos tradicionales para mascotas a base de diferentes tipos de carne. Como toda propuesta relativamente novedosa, necesita de más evidencia científica que la respalde, y esto no solo depende de los gobiernos, sino también de las propias instituciones. Para conseguirlo, es esencial propulsar alianzas y comunicación activa con veterinarios y profesionales, tanto para nuevos estudios como para encontrar nuevos caminos de mejorar la percepción de los consumidores para promover los alimentos para mascotas a base de insectos. Algunas especies de insectos pueden proporcionar fuentes ricas en aminoácidos, grasas y minerales altamente digeribles para la nutrición de las mascotas. Sus beneficios de sostenibilidad, a niveles de cultivos comerciales de insectos en comparación con la cría de ganado tradicional ya están demostrados y constituyen un área interesante de desarrollo a nivel mundial, que incluso podría trasladarse a la alimentación humana. Adoptar un marketing sistemático, producir más evidencia científica e informar al consumidor son 3 claves esenciales que, de usarse conscientemente, aumentarán el tiempo que se necesite en el mercado para adoptar estos alimentos exitosamente.   Fuente: All Pet Food Magazine

Insectos: una fuente de proteína saludable para las mascotas que ayuda a mitigar la carestía de alimentos y el cambio climático
Tendencias
star star star star star 5.0
clock

6+ MIN

Insectos: una fuente de proteína saludable para las mascotas que ayuda a mitigar la carestía de alimentos y el cambio climático

Según un informe publicado por la consultora GFK, el 56% de los hogares de todo el mundo acoge como mínimo a una mascota. Y en su conjunto, todas ellas consumen entre un 12% y un 20% de la proteína animal que cada año se produce a nivel global, de acuerdo a las cifras que maneja la Asociación Veterinaria Británica (VTA). Si atendemos a las previsiones de Naciones Unidas, la población mundial va a crecer un 27% en los próximos 17 años, hasta llegar a los 10.000 millones de personas. Y todo apunta a que el registro oficial de mascotas lo hará a un ritmo similar, si no es mayor. En países como España, de hecho, ya hay más animales de compañía que niños menores de diez años. Y al mismo tiempo, la agricultura y la ganadería, dos sectores imprescindibles e irrenunciables para el consumo alimentario humano y animal, son responsables del 20% de las emisiones de CO2 que cada año nos acercan un poco más a un punto sin retorno en términos medioambientales. El panorama parece desolador, aunque estamos a tiempo de poner en marcha soluciones que hace un par de décadas habrían parecido descabelladas en ciertos países de occidente. Los insectos, por sí solos, no van a sacarnos del atolladero en el que nos hemos metido, pero sí nos pueden ayudar a optimizar los recursos que tenemos, sin descuidar por ello nuestra alimentación ni la de las mascotas que conviven con nosotros y forman parte de nuestro núcleo familiar.   Proteína y grasa de primera calidad     Actualmente hay tres insectos que cuentan con la aprobación sanitaria para el consumo humano y varios más con autorización para las dietas animales. Entre ellos, el Tenebrio molitor o gusano de la harina, que Tebrio cría y transforma desde hace casi diez años. Si es seguro para nosotros, por qué no iba a serlo para ellos. La harina que se extrae de este coleóptero tiene más de un 72% de proteína, cuya composición es equiparable a la de la carne de pescado. Y además es digerible en más de un 98%, lo que ayuda a regular y ajustar el sistema digestivo del animal que la consume. Al mismo tiempo, refuerza su sistema inmunológico, ya que contiene péptidos antimicrobianos de bajo peso molecular y una dosis justa de ácido láurico. En otras palabras, mejora la microbiota intestinal, tiene efectos antioxidantes y puede prevenir ciertos daños celulares. Del Tenebrio molitor se extrae también una grasa insaturada cuyo perfil oleico está a medio camino entre el aceite de oliva y el de girasol. Y puede por tanto sustituir a los aceites de pescado que se incluyen en la formulación de otros piensos industriales, y que en muchos casos proceden de actividades marinas poco sostenibles, como la pesca de arrastre de especies similares a la anchoveta. A día de hoy, no hay ninguna evidencia científica de que la proteína y la grasa de insectos hidrolizados representen un peligro para nuestros animales de compañía. Ni existen pruebas, consistentes o no, de que puedan producir más alergias de las que generan otros alimentos que ya utilizamos sin plantearnos siquiera esa pregunta. Es más, muchas de nuestras mascotas consumen insectos de manera natural en estado salvaje, como peces, pájaros o reptiles. Y otras, como perros y gatos, lo hacen de forma habitual movidas por su propio instinto animal.   Una industria sostenible Resulta evidente a estas alturas que para garantizar el abastecimiento de alimentos necesitamos nuevas fuentes de suministro. Pero al mismo tiempo, debemos conseguir que sean sostenibles. En parte, para compensar aquellas que no lo son tanto, pero de las que no podemos ni debemos prescindir, independientemente de que sus sistemas productivos puedan optimizarse para dejar la mínima huella medioambiental posible. En comparación con cualquier otra explotación agropecuaria, una granja de insectos necesita infinitamente menos espacio, menos agua y menos recursos accesorios para producir mucha más cantidad de proteína. Incluyendo la electricidad, ya que los insectos se crían de manera vertical y generan buena parte del calor que necesitan para desarrollarse. A ello hay que sumar, en el caso de Tebrio, el empleo de fuentes renovables, como la solar, que garantiza el autoabastecimiento de sus plantas productoras. De la misma manera, la industria de los insectos ha sido concebida con unas premisas de circularidad que muy pocos sectores son capaces de replicar. A grandes rasgos, una granja de gusanos de la harina consigue transformar materias primas de muy bajo valor, como los subproductos del cereal o los descartes alimentarios, en ingredientes altamente nutritivos que pueden volver a introducirse en la cadena de valor agroalimentaria. Y todo ello, con una huella de carbono mínima o negativa, ya que los potenciales desechos de esta actividad, como las deyecciones del insecto, se transforman en un potenciador agrícola orgánico con propiedades fertilizantes capaz de sustituir los abonos químicos para generar biomasa de nuevo. Y además actúa como inhibidor de plagas mientras regenera las propiedades del suelo por su contenido en quitina y microorganismos.   Ajuste de los precios Es cierto que hasta hace poco tiempo los precios de estos ingredientes podían representar un problema para los productores de pienso, pese a las ventajas que ofrecen con respecto a otras materias primas que llevan años supliendo sólo parcialmente las necesidades de la industria. Pero con el tiempo, esas distancias se han reducido hasta diluirse en el balance global. En los próximos años, el volumen de proteína de insecto que se pondrá en el mercado crecerá exponencialmente, lo que permitirá abaratar su venta, puesto que además los gastos de desarrollo tecnológico se habrán amortizado con creces. Tebrio pasará de producir 2.500 toneladas de productos al año a más de 100.000 en 2025, gracias a la nueva fábrica que estamos construyendo en Salamanca, un complejo que ocupará 80.000 metros cuadrados y que será el buque insignia de una flota que espera también desembarcar en Sudamérica.     En definitiva, la industria del pet food tiene un prometedor horizonte por delante, ligado a valores como el bienestar animal y medioambiental, la protección de los ecosistemas, la sostenibilidad y un modelo de economía circular que tarde o temprano será imperativo para todas las empresas que quieran operar en un mercado cada vez más exigente. A la vista de la situación actual, las fuentes de proteína alternativa jugarán un papel decisivo en el desarrollo del sector. Y la que ofrecen los insectos cumple con todos los requisitos nutricionales y sanitarios que hoy en día exigen nuestras mascotas. Una vez más: si es buena para nosotros, por qué no iba a serlo para ellos.   Por: Sabas de Diego, CTO de Tebrio Fuente: Interempresas