Además de su rol en la compañía, este año lidera el Comité Científico de CIPAL. ¿Qué significa para usted asumir esta responsabilidad y cuál es el principal objetivo detrás de la construcción del programa académico del congreso?
Presidir el Comité Científico de CIPAL es un honor y, sobre todo, una responsabilidad con toda la región. CIPAL se ha consolidado como el principal congreso de la industria pet food en el Cono Sur. La próxima edición tendrá conferencias simultáneas en tres auditorios y un área de innovación. Mi función es diseñar el programa, definir los ejes temáticos e interactuar con los oradores para garantizar tanto la calidad científica de los contenidos como su relevancia para el público que nos visita cada edición buscando conocimiento aplicable.
Para mí, el congreso cumple una función que va más allá del evento: actúa como un puente entre la academia y la operación industrial. Buena parte del conocimiento de punta está en las universidades, los centros de investigación y las publicaciones científicas que no siempre llegan, en tiempo y forma, a quienes toman decisiones de producto y de planta. El objetivo central del programa es, precisamente, acortar esa distancia, es decir, seleccionar y curar el conocimiento que la industria regional necesita y presentarlo de un modo que pueda traducirse en decisiones concretas de formulación, proceso, calidad y posicionamiento.
Este año estructuré el programa alrededor de tres ejes temáticos que, a mi juicio, condensan hacia dónde va la industria: la naturalidad y el movimiento Clean Label; la nutrición de precisión —nutracéuticos, nutrigenómica, microbioma y nutrición clínica—; y la sustentabilidad entendida en sentido amplio (planeta, negocio e industria). Cada bloque debe sostener un doble estándar: que resista la mirada de un científico y, al mismo tiempo, que un gerente pueda salir de la sala con algo accionable para el lunes siguiente. Eso exige un trabajo cercano con los oradores, ayudándolos a anclar sus presentaciones en evidencia sólida y conectar sus hallazgos con los desafíos económicos y operativos del sector.
Lo vivo, además, como una contribución al desarrollo del talento regional. Tendremos referentes de primer nivel de Argentina, Brasil, Estados Unidos, Colombia, México, España, Bélgica, Portugal y Chile. Me entusiasma especialmente el diálogo entre la ciencia básica y la aplicación industrial. Este año también tendré el gusto de moderar un panel sobre salud intestinal en la práctica, junto a investigadores del CONICET y de empresas biotecnológicas de la región, que es exactamente el tipo de conversación, rigurosa y aplicable, que el congreso busca propiciar.
Desde su perspectiva, ¿cuáles son hoy los temas, desafíos o tendencias que considera imprescindibles para la agenda de la industria pet food y que estarán reflejados en las conferencias de esta edición?
Prefiero responder desde lo que efectivamente vamos a debatir en CIPAL, porque el programa es el resultado de meses de escuchar a la industria. El primer eje es la naturalidad y el movimiento Clean Label. El consumidor está ejerciendo una verdadera auditoría moral sobre la cadena de abastecimiento: rechaza los aditivos químicos controvertidos y exige etiquetas claras y honestas. Esto empuja una ola de procesos e ingredientes innovadores, más naturales y simples. Aquí aparece un concepto que me parece muy potente, el del bienestar cruzado: la integración entre la salud humana y la salud animal bajo una misma lógica.
El segundo eje es la nutrición de precisión: nutracéuticos, nutrigenómica, microbioma y nutrición clínica. La salud se convirtió en el nuevo prémium. Hablamos de prebióticos específicos para favorecer a los microorganismos beneficiosos, de dietas de prescripción bi- y polifuncionales, de ingredientes funcionales para el envejecimiento saludable —porque nuestras mascotas viven más y esa nueva etapa de la vida exige una nutrición acorde— y de un desafío de salud pública que ya es transversal a humanos y animales: la obesidad.
El tercer eje es la sustentabilidad, entendida de forma integral: del planeta, del negocio y de la industria. Aquí conviven los empaques monomateriales o reciclables y los plásticos biodegradables; los sistemas de reabastecimiento en punto de venta; el procesamiento híbrido que combina carne fresca, deshidratados y liofilizados con croquetas; las energías renovables; y una idea que me parece central, disminuir aditivos y procesamientos innecesarios permite, a la vez, más naturalidad y más eficiencia.
Como especialista en innovación, ¿qué transformaciones considera que están teniendo un mayor impacto en la industria pet food en términos de tecnología, procesos productivos y desarrollo de nuevos productos?
La transformación más visible está en los procesos productivos y los ingredientes funcionales, y se conecta directamente con la demanda de naturalidad. Estamos saliendo de la lógica de un único formato dominante de fórmulas y tecnologías de fabricación, yendo hacia un abanico de opciones de procesamiento más suaves e ingredientes con más propósito y menos enfoque la relación costo-beneficio. No es casual que los formatos liofilizados, horneados y frescos vengan creciendo a tasas muy superiores al promedio del mercado. Esto eleva la vara en los fundamentos de la ingeniería de proceso, y el programa de CIPAL lo refleja con fuerza.
La segunda gran transformación es la ingeniería de la funcionalidad biológica. Incorporar ingredientes bióticos vivos y mantenerlos activos a través de procesos industriales severos es uno de los grandes retos técnicos del momento. Esto se complementa con el desarrollo de probióticos validados con ensayos controlados en mascotas y con el avance de los postbióticos, que en los últimos años crecieron de forma extraordinaria justamente por su estabilidad frente al procesamiento. En el plano de los nuevos productos, vemos un salto en proteínas alternativas y en snacks funcionales con compuestos bioactivos.
Quiero ser honesto respecto de la inteligencia artificial, porque hoy suele acaparar la conversación. La IA es, sin duda, una herramienta de enorme potencial para el análisis y la optimización de procesos. Mi convicción, además, es que la IA amplifica nuestra capacidad de innovar, pero no sustituye la biología: la aceptación real de la mascota frente al plato sigue siendo el juez último e insustituible.
¿Cómo están influyendo las nuevas demandas del consumidor —como la trazabilidad, sustentabilidad, nutrición funcional y el bienestar animal— en la agenda de innovación de las empresas del sector?
Hoy, estas demandas son el principal vector que ordena la agenda de innovación y su fuerza nace de un fenómeno de fondo: la humanización. De hecho, América Latina es la región con el porcentaje más alto del mundo de tutores que consideran a su mascota un miembro de la familia. Cuando la mascota es familia, el tutor traslada al alimento sus propios criterios de consumo: quiere saber qué contiene, de dónde viene, qué beneficio aporta y bajo qué estándares éticos y ambientales se produjo. No es casual que los tres ejes del congreso respondan, casi punto por punto, a esas exigencias.
La consecuencia estratégica de todo esto es directa: el aval científico y la ética profesional se vuelven diferenciadores competitivos de primer orden. En un mercado donde todos prometen, gana quien puede probar. El desafío para las empresas es no abordar estas demandas como casillas de marketing a tildar, sino integrarlas de forma genuina en el diseño del producto, en la formulación y en el proceso. El consumidor actual detecta rápidamente la diferencia entre una declaración cosmética y un beneficio real; la innovación que perdura es la que parte de la ciencia y llega a la góndola, no a la inversa.
¿Qué oportunidades identifica hoy para las empresas latinoamericanas que buscan crecer y competir en un mercado cada vez más globalizado?
La primera oportunidad es estructural y propia de la región. América Latina es una potencia en producción de proteína animal y vegetal, y eso la posiciona de manera privilegiada frente a las tres tendencias que dominan la agenda global: la naturalidad, que demanda carne fresca y materias primas de calidad; la nutrición funcional, que requiere ingredientes diferenciados; y la sustentabilidad, que valora cadenas cortas y trazables. Tenemos en casa buena parte de los insumos que el mundo está buscando.
La segunda oportunidad está en los segmentos de mayor crecimiento. La premiumización avanza con fuerza y el segmento de alimentos húmedos, que en la región parte de una penetración bajísima, crece a un ritmo muy superior al de los secos. A la vez, los formatos frescos, cocidos, horneados y liofilizados ganan terreno aceleradamente. En los últimos años, hemos visto la apertura de este tipo de plantas de forma sostenida en Brasil, México y Argentina, un fenómeno que antes estaba reservado casi exclusivamente a las multinacionales y que hoy protagonizan también jugadores locales.
La tercera oportunidad, y la que más me apasiona, es la del conocimiento. Competir en un mercado globalizado ya no depende únicamente de la escala industrial, sino de la capacidad de innovar con respaldo científico. Aquí, América Latina tiene un activo enorme y a veces subestimado: su talento. El propio programa de CIPAL lo evidencia, representantes de la región que dialogan de igual a igual con referentes globales. Una empresa latinoamericana que invierta en formulación, alianzas con universidades, sustentabilidad real y una comunicación científica sólida puede competir de igual a igual con cualquier actor global, e incluso anticiparse en nichos donde las grandes corporaciones son más lentas para moverse o tienen interés de negocio.
Mi convicción es que la región está en un punto de inflexión. Tenemos las materias primas, tenemos un consumidor que valora a su mascota como pocos en el mundo y tenemos el talento técnico para sostener una propuesta de valor diferenciada. El desafío es articular esos tres elementos con visión estratégica de largo plazo. Espacios como CIPAL existen, justamente, para acelerar esa articulación: para que el conocimiento circule, las alianzas se forjen y la industria latinoamericana deje de ser tomadora de tendencias y empiece a ser, cada vez más, generadora de ellas.
Te espero en septiembre. Conoce el programa completo de CIPAL 2026: cipal.com.ar
¡Gracias, Juan Manuel, por compartir su visión y conocimiento con la comunidad de All Pet Food!
Por Juan Manuel Peralta
Fuente: All Pet Food Magazine
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