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La negativa a comer en perros y gatos puede ser un indicio de enfermedades silenciosas y avanzadas.
 
Bienestar animal

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La negativa a comer en perros y gatos puede ser un indicio de enfermedades silenciosas y avanzadas.  

Cuando un perro o un gato empieza a rechazar la comida, muchos dueños tienden a interpretar este comportamiento como simple selectividad, desinterés o incluso terquedad. Sin embargo, en la práctica clínica, el rechazo a la comida se considera uno de los indicadores más importantes de la salud general del animal.

En entornos veterinarios de alta complejidad, este signo se observa con especial atención. Los profesionales señalan que el comportamiento del animal en torno a la comida puede funcionar como una especie de "lenguaje clínico", capaz de indicar desde dolor dental oculto hasta alteraciones sistémicas graves.
  La relevancia de este tema aumenta dada la alta frecuencia de enfermedades que interfieren directamente con el apetito. Según la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA) , aproximadamente el 80 % de los perros y el 70 % de los gatos mayores de tres años presentan algún grado de enfermedad periodontal. Esta afección suele causar dolor al masticar y, en consecuencia, disminución o rechazo del apetito, siendo a menudo uno de los primeros signos que notan los dueños.
  'El error más común es que los dueños de mascotas esperen dos o tres días sin comer antes de buscar ayuda. En medicina veterinaria, trabajamos con el concepto de que el apetito es el indicador más importante de la salud de un animal. Cuando desaparece por completo, el cuerpo gasta energía valiosa tratando de combatir alguna disfunción interna, dejando la comida en un segundo plano. No es terquedad, es biología', explica Carollina Marques, veterinaria de WeVets.   El rechazo a la comida puede indicar diferentes tipos de cambios clínicos
Según el experto, la forma en que el animal reacciona a la comida puede ayudar a identificar el origen del problema.
  En algunos casos, la mascota muestra interés por la comida, se acerca, la olfatea, pero duda o incluso la deja caer. Este comportamiento suele estar relacionado con dolor en la región oral o facial, como abscesos, fracturas dentales subgingivales, gingivitis avanzada o problemas en la articulación temporomandibular. El apetito está presente, pero masticar le causa dolor.
  Otro comportamiento observado es el rechazo inmediato. El animal huele la comida y aparta la cara, a menudo lamiéndose los labios en exceso o salivando intensamente. Esto puede indicar náuseas metabólicas, frecuentes en casos de insuficiencia renal o hepática, cuando se acumulan toxinas en el organismo.
  Sin embargo, la apatía hacia la comida se considera el signo más preocupante. En esta situación, el animal ignora por completo cualquier estímulo relacionado con la comida, permanece aislado y muestra letargo. Este patrón puede estar asociado con afecciones graves como fiebre alta, dolor abdominal intenso, infecciones sistémicas o enfermedades oncológicas.
Los gatos requieren atención adicional cuando ayunan durante un período prolongado
La tolerancia al ayuno varía entre especies. En perros sanos, la ausencia de una sola comida ya justifica la atención, mientras que la pérdida de dos comidas consecutivas o períodos prolongados sin ingesta de alimentos indican la necesidad de una evaluación veterinaria.
  En los gatos, el riesgo es mayor. Debido al metabolismo particular de la especie, los largos periodos sin alimento pueden provocar el desarrollo de lipidosis hepática felina, una enfermedad grave y potencialmente mortal.
  La situación empeora en los animales con sobrepeso. Datos de la Asociación para la Prevención de la Obesidad en Mascotas (APOP) indican que más del 60% de los gatos domésticos tienen sobrepeso u obesidad, lo que aumenta la movilización de grasa durante el ayuno y eleva el riesgo de complicaciones hepáticas.
  "Los gatos son metabólicamente muy sensibles al ayuno prolongado. El margen de tiempo para una intervención eficaz en estos casos es muy estrecho. Si un felino pasa de 24 a 48 horas sin ingerir calorías, el riesgo de desarrollar insuficiencia hepática secundaria es muy alto, lo que convierte el caso en una emergencia médica absoluta que requiere cuidados intensivos", subraya el veterinario.
  Además, estudios internacionales indican que la enfermedad renal crónica afecta entre el 30% y el 40% de los gatos mayores de 10 años, siendo la pérdida de apetito uno de los signos clínicos más frecuentes de la enfermedad.
  'Cuando un animal deja de comer, la pregunta no debería ser qué alimento ofrecerle, sino por qué dejó de comer. La respuesta a esa pregunta es lo que realmente define el pronóstico del paciente', concluye Carollina.   Preguntas frecuentes sobre el rechazo de alimentos en perros y gatos
¿Cuándo debería preocuparnos que los perros y los gatos rechacen la comida?
Cuando un animal deja de comer durante más de una comida o muestra otros síntomas asociados, como letargo, dolor o cambios de comportamiento, es recomendable acudir a un veterinario para que lo examine.
  ¿Qué enfermedades podrían estar relacionadas con el rechazo a la comida?
Puede estar relacionado con enfermedad periodontal, problemas renales o hepáticos, dolor bucal, infecciones sistémicas, fiebre, entre otras afecciones clínicas.
  ¿Por qué los gatos son más sensibles al ayuno?
Debido a que el metabolismo felino es más vulnerable a períodos prolongados sin alimento, esto puede provocar rápidamente lipidosis hepática felina, una afección grave y potencialmente mortal. Fuente: Cães&Gatos

Microbiota y enfermedades en perros y gatos: Investigadores abogan por el uso rutinario de la dieta para garantizar su salud
Bienestar animal

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Microbiota y enfermedades en perros y gatos: Investigadores abogan por el uso rutinario de la dieta para garantizar su salud

Tanto en los seres humanos como en los animales de compañía, la microbiota intestinal —comunidad de microorganismos que habitan el intestino— está estrechamente vinculada a la salud y los cambios en su composición han sido relacionados con varias enfermedades crónicas.
  En este sentido, en las mascotas, el factor de los que influyen en la microbiota intestinal más crucial y manejable es la dieta del animal, cuya modulación ejerce una fuerte influencia en su salud.
  Para abordar la literatura sobre este crucial ámbito, un equipo de investigadores ha publicado una revisión científica que ofrece una exhaustiva síntesis del impacto que ejercen los componentes y formatos dietéticos en la microbiota intestinal de perros y gatos.
  Además, analiza cómo estas alteraciones se asocian con efectos en la salud y la forma en la que la dieta puede apoyar el tratamiento de enfermedades, aparte de estudiar críticamente las limitaciones actuales y proponer líneas de investigación futuras.
  La revisión comienza detallando la composición del microbioma intestinal en perros y gatos, así como la función de la microbiota intestinal en animales de compañía, destacando las funciones metabólicas, las de regulación inmunitaria, las digestivas y las de protección de barrera (suprimiendo la adhesión de patógenos al competir por nutrientes y los sitios de adhesión en el intestino).
  Posteriormente, la revisión se centra en los componentes nutricionales y su impacto en la microbiota intestinal y en los formatos de alimentos y sus efectos, para después, de una forma extensa, enumerar los vínculos de la microbiota intestinal y las enfermedades en perros y gatos y las intervenciones dietéticas y el manejo de la salud intestinal.   LA NUTRICIÓN, PILAR FUNDAMENTAL EN LA PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE ENFERMEDADES EN LAS MASCOTAS
La revisión científica concluye que la nutrición actúa como moduladora y mediadora de la salud de la microbiota intestinal y que 'constituye un pilar fundamental en la prevención y el tratamiento de enfermedades en gatos y perros'.
  Entre algunos de los varios ejemplos que destacan en las conclusiones, los investigadores señalan que, en las enfermedades del tracto gastrointestinal, del metabolismo, de los riñones, del hígado y del sistema inmunitario, se ha demostrado en repetidas ocasiones que la nutrición individualizada equilibra la microbiota y favorece respuestas clínicas positivas.
  'Los resultados generales respaldan la idea de que la modulación dietética no es solo una forma de cuidados de apoyo, sino también un enfoque terapéutico principal para optimizar la actividad del eje intestino-órganos', remarcan los investigadores.
  No obstante, los investigadores consideran que, para maximizar la eficacia de las intervenciones relacionadas con la dieta y la microbiota, es necesario superar varias limitaciones, como que los estudios existentes suelen ser limitados y de corta duración y que la bibliografía relevante presenta una distribución desigual, con lagunas más importantes en los estudios centrados en los felinos.
  'En última instancia, el desarrollo de una orientación nutricional basada en el microbioma revolucionaría la salud de las mascotas a través de la práctica veterinaria terapéutica, de modo que la dieta se convirtiera en un medio rutinario y basado en la evidencia para garantizar y mantener la salud a largo plazo de perros y gatos', resaltan los investigadores.   LA ALIMENTACIÓN DE PERROS Y GATOS, UNA MEJORA EN LA SALUD AL ALCANCE DE LA PATA
Los veterinarios y los propietarios de animales de compañía cada vez tienen más y mejores opciones para cuidar la salud y el bienestar de los perros y los gatos. De hecho, el apoyo nutricional en mascotas con enfermedades o sanas, con un enfoque preventivo, es más que posible con las recetas que dispone el sector.
  Así, para abordar la vertiente preventiva o terapéutica de la nutrición que resalta el estudio, el sector ofrece diversas innovaciones. Por ejemplo, desde el Grupo Trixder ofrecen, a través de Josera, la gama Josera Help que, junto a Josera Super Premium, que está enfocada en animales sanos, impulsa la salud de perros y gatos, en este caso dirigida a las mascotas adultas enfermas.
  Con todas las garantías de calidad de Josera, la principal característica de la línea Help son sus beneficios dietéticos. Todo ello en unas recetas que se adaptan a enfermedades y etapas específicas.
  De hecho, estas dietas veterinarias están enfocadas en distintos aspectos que se pueden mejorar con la nutrición, como las intolerancias alimenticias y la alergia o los problemas digestivos, o para ayudar a los perros o gatos con patologías como la insuficiencia cardíaca crónica, la insuficiencia hepática crónica o la insuficiencia renal crónica. Fuente: Animal's Health

Microbiota intestinal e inmunidad en cachorros: cómo el comienzo de la vida define la salud futura
Perros

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Microbiota intestinal e inmunidad en cachorros: cómo el comienzo de la vida define la salud futura

Entre estos factores, la microbiota intestinal ha ganado prominencia como uno de los principales moduladores de la salud, actuando directamente en la regulación de las respuestas inmunitarias (Ji et al., 2023; Yang y Wu, 2023).   El comienzo de todo: la colonización microbiana
La colonización del tracto gastrointestinal comienza inmediatamente después del nacimiento. 
  Los cachorros nacidos por parto vaginal entran en contacto directo con la microbiota materna, mientras que los nacidos por cesárea tienden a tener un perfil microbiano inicial distinto, generalmente con menor diversidad (Zakošek et al., 2020). 
  Evidencia reciente indica que los microorganismos pueden detectarse en etapas muy tempranas de la vida, influyendo directamente en el desarrollo inicial del huésped (Bertero et al., 2024).
  En este contexto, el calostro y la leche materna desempeñan un papel central, actuando no solo como fuentes de nutrientes, sino también como vehículos de inmunoglobulinas, compuestos bioactivos y microorganismos beneficiosos que contribuyen al establecimiento de una microbiota intestinal equilibrada (Wilson y Swanson, 2024).
Ventana crítica del desarrollo
El período neonatal se describe a menudo como una "ventana crítica". Durante esta fase, la microbiota intestinal experimenta cambios rápidos en su composición y diversidad, estando fuertemente influenciada por factores como el entorno, el manejo, el uso de antimicrobianos y, especialmente, la dieta (Woolley et al., 2025).
  Los cambios en este proceso pueden tener efectos duraderos, que repercuten no solo en la salud intestinal, sino también en el equilibrio sistémico a lo largo de la vida.   El intestino: un centro inmunológico
El sistema inmunológico de los perros alcanza la madurez alrededor de los seis meses de edad, un período acompañado de cambios significativos en la composición de la microbiota intestinal (Masuoka et al., 2016). 
  A lo largo de este proceso, se observa que las comunidades microbianas varían significativamente con la edad, lo que refleja el desarrollo fisiológico del huésped (Woolley et al., 2025).
  En este escenario, el intestino se consolida como uno de los principales órganos inmunológicos del cuerpo, albergando el tejido linfoide asociado al intestino (GALT), responsable de concentrar una gran parte de las células inmunitarias. 
  La interacción continua entre los microorganismos intestinales y el sistema inmunitario es esencial para el desarrollo y la regulación de las respuestas inmunitarias tanto innatas como adaptativas (Ji et al., 2023).
  Las bacterias comensales desempeñan un papel central en este proceso, promoviendo la maduración del sistema inmunitario, estimulando la producción de inmunoglobulina A (IgA) y contribuyendo al equilibrio entre las respuestas inflamatorias y los mecanismos de tolerancia (Yang y Wu, 2023).
  Además, los metabolitos producidos por la microbiota, como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), actúan directamente en el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal y en la modulación de la respuesta inflamatoria, lo que refuerza la relevancia del eje microbiota-inmunidad para la salud del huésped (Ji et al., 2023). Por Vanessa R. Olszewski, Lais M. Antunes, Danieli Z. Cypriano y Ananda P. Felix
Fuente: Cães&Gatos
Referencias
BERTERO, A. et al. Microbiota del meconio en cachorros caninos nacidos por parto natural. BMC Veterinary Research, vol. 20, n.º 1, pág. 363, 2024. DOI: https://doi.org/10.1186/s12917-024-04225-2 BAMBERGER, T. et al. Mapeo del microbioma canino: perspectivas del proyecto de envejecimiento canino. 2024. DOI: https://doi.org/10.1101/2024.12.02.625632 JI, Y.; Yang, Y.; WU, Z. Programación de enfermedades metabólicas y autoinmunes en perros y gatos: vínculo con el microbioma intestinal. Microbial Pathogenesis, vol. 185, pág. 106436, 2023. DOI: https://doi.org/10.1016/j.micpath.2023.106436 MASUOKA, H. et al. Transición de la microbiota intestinal de los perros con la edad. Bioscience of Microbiota, Food and Health, vol. 36, págs. 27-31, 2016. DOI: https://doi.org/10.12938/bmfh.BMFH-2016-021 NEU, J. Aspectos del desarrollo de la microbiota intestinal materno-fetal e infantil e implicaciones para la salud a largo plazo. Salud Materna, Neonatología y Perinatología, vol. 1, pág. 6, 2015. PEREIRA, AM; CLEMENTE, A. El microbioma canino de la cabeza a la cola. Temas en Medicina de Animales de Compañía, vol. 45, pág. 100584, 2021. DOI: https://doi.org/10.1016/j.tcam.2021.100584 SCHMID, SM; TOLBERT, MK. Aprovechamiento del microbioma: probióticos, antibióticos y su papel en las enfermedades gastrointestinales caninas y felinas. Veterinary Record, vol. 195, supl. 2, págs. 13-25, 2024. DOI: https://doi.org/10.1002/vetr.4915 STAVROULAKI, EM; SUCHODOLSKI, JS; XENOULIS, PG. Efectos de los antimicrobianos en la microbiota gastrointestinal de perros y gatos. The Veterinary Journal, vol. 291, pág. 105929, 2023. DOI: https://doi.org/10.1016/j.tvjl.2022.105929 WILSON, SM; SWANSON, KS La influencia de los «bióticos» en el microbioma intestinal de perros y gatos. Veterinary Record, vol. 195, supl. 2, págs. 2-12, 2024. DOI: https://doi.org/10.1002/vetr.4914 WOOLLEY, CSC et al. La microbiota intestinal de cachorros de Labrador retriever: un estudio de cohorte longitudinal. Animal Microbiome, vol. 7, pág. 108, 2025. YANG, B. et al. Modulación dietética de la microbiota intestinal en perros y gatos y su papel en el manejo de enfermedades. Microorganisms, vol. 13, n.º 12, pág. 2669, 2025. DOI: https://doi.org/10.3390/microorganisms13122669 Yang, Q.; WU, Z. Probióticos intestinales y salud de perros y gatos: beneficios, aplicaciones y mecanismos subyacentes. Microorganisms, vol. 11, n.º 10, pág. 2452, 2023. DOI: https://doi.org/10.3390/microorganisms11102452

La percepción de sobrepeso entre los propietarios aumenta al 43% en gatos y al 37% en perros
Bienestar animal

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La percepción de sobrepeso entre los propietarios aumenta al 43% en gatos y al 37% en perros

La encuesta correspondiente a 2025 de la Asociación para la Prevención de la Obesidad de las Mascotas (APOP) ha mostrado que el 37% de los propietarios de perros describió a su animal como situado por encima del peso ideal, frente al 35% registrado en 2024. En el caso de los gatos, el porcentaje ascendió al 43%, diez puntos más que el 33% comunicado el año anterior.
  La encuesta, llevada a cabo en Estados Unidos, también refleja que el 56% de los propietarios de perros y el 53% de los propietarios de gatos habían intentado que sus animales perdieran peso. Sin embargo, los resultados de esos intentos fueron limitados, y solo el 28% de los perros y el 19% de los gatos cuyos propietarios habían emprendido medidas de adelgazamiento alcanzaron un peso saludable.
  Para APOP, esta diferencia entre esfuerzo y resultado apunta a que el problema no puede reducirse únicamente a una falta de motivación de los propietarios, sino que está condicionado por barreras biológicas, psicológicas, económicas y clínicas.
  Uno de los factores señalados por la organización es la falta de precisión en la alimentación. Aunque pesar el alimento seco con una báscula de cocina permite controlar mejor las raciones, solo el 16% de los propietarios de perros y el 3% de los propietarios de gatos afirmó hacerlo.
  La mayoría utiliza vasos medidores o estimaciones visuales, métodos que pueden introducir errores relevantes, especialmente cuando pequeñas cantidades adicionales de comida o premios se repiten a diario.
  La encuesta también detecta un impacto de la inflación en el cuidado de los animales de compañía. Así, el 40% de los propietarios indicó que la situación económica estaba influyendo en sus decisiones, ya fuera mediante cambios a marcas de alimentación más baratas, reducción de visitas veterinarias, recorte de premios o menor uso de dietas terapéuticas. Este punto es especialmente relevante porque el seguimiento veterinario y la regularidad de las pautas nutricionales suelen ser determinantes para mantener una pérdida de peso a largo plazo.     SOLO EL 22% RECURRIÓ A DIETAS TERAPÉUTICAS DE PÉRDIDA DE PESO PARA PERROS
APOP advierte, además, de que las dietas terapéuticas de pérdida de peso siguen estando infrautilizadas. Entre los propietarios que intentaron que sus animales adelgazaran, solo el 22% de los propietarios de perros y el 35% de los de gatos recurrieron a dietas terapéuticas o de prescripción. La organización considera que esto evidencia que la nutrición clínica no se integra de forma sistemática en muchos planes de control de peso.
  Otro dato destacado es el creciente interés por posibles intervenciones farmacológicas frente a la obesidad en animales de compañía. La disposición de los propietarios a considerar medicamentos para la pérdida de peso aumentó hasta el 44% en perros y el 48% en gatos, frente al 34% y el 36% de 2024. Entre los profesionales veterinarios, siempre bajo el supuesto de seguridad y asequibilidad, la disposición alcanzó el 49% en perros y el 52% en gatos.
  La comunicación veterinaria aparece como otra barrera relevante. Aunque el 95% de los profesionales veterinarios encuestados reconoce la obesidad como una enfermedad y el 70% afirma realizar una evaluación de la condición corporal en cada revisión de bienestar, el 87% declara haber encontrado respuestas emocionales de los clientes durante conversaciones sobre peso.
  Al mismo tiempo, la encuesta sugiere que muchos propietarios están más abiertos a hablar del peso de sus animales de lo que los profesionales pueden percibir. El 86% de los propietarios considera que los veterinarios pueden tratar el tema con comodidad, y el 68% reconoce que su propio estilo de vida influye en el peso del animal. Para APOP, esto indica que existe margen para mejorar la conversación clínica utilizando un lenguaje claro, neutral y centrado en salud, movilidad y calidad de vida.
  Los propietarios identificaron como apoyos útiles para seguir un plan de adelgazamiento herramientas para pesar al animal en casa, recordatorios móviles, dietas terapéuticas más asequibles y controles veterinarios regulares. La organización concluye que el reto no es solo aumentar la concienciación sobre la obesidad, sino convertirla en planes más estructurados, con evaluación periódica de la condición corporal, pautas de alimentación precisas y seguimiento continuado.   Fuente: Animal's Health

Bacterias multirresistentes en alimentos de carne cruda para perros alertan de su riesgo para la salud pública
 
Bienestar animal

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Bacterias multirresistentes en alimentos de carne cruda para perros alertan de su riesgo para la salud pública  

Las dietas de carne cruda (DRC) siguen siendo una opción alimenticia popular para mascotas en varios países europeos. Las muestras de DRC deben someterse a pruebas para detectar la presencia de Enterobacteriaceae y Salmonella spp. Sin embargo, a pesar de este requisito, las muestras de DRC preelaboradas disponibles comercialmente aún pueden estar contaminadas con altos niveles de estas bacterias. Además, se ha demostrado que las DRC están contaminadas con bacterias resistentes a los antimicrobianos (RAM), incluidas bacterias resistentes a los antibióticos de máxima prioridad y de importancia crítica (HP-CIA) para la salud humana y animal, así como especies bacterianas que actualmente no se analizan de forma rutinaria (por ejemplo, Listeria monocytogenes y Campylobacter spp.), pero que podrían representar un riesgo para los animales y las personas.    Los organismos ESKAPE (Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp.) son bacterias de gran preocupación debido a su propensión a la multirresistencia a los antibióticos (RDM), incluida la resistencia a los HP-CIA, y su supervivencia en entornos clínicos. Estos organismos se han propagado globalmente y son importantes contribuyentes a las infecciones nosocomiales humanas. Los organismos ESKAPE gramnegativos (GN-ESKAPE) son una preocupación creciente en medicina veterinaria y se han identificado como las bacterias gramnegativas predominantes en muestras fecales y ambientales asociadas a hospitales veterinarios. Se han documentado infecciones RDM graves en perros, gatos y caballos. Se han encontrado en aislamientos clínicos de origen animal y humano, lo que indica la capacidad de causar enfermedades graves con potencial zoonótico como resultado de estas bacterias. Sin embargo, se sabe poco sobre la prevalencia y los riesgos de los organismos GN-ESKAPE en los alimentos para mascotas.   Bacterias multirresistentes en alimentos de carne cruda para perros
  Un estudio presenta el primer informe de organismos GN-ESKAPE resistentes a los antimicrobianos (RAM) en RMD preelaborados disponibles comercialmente en el Reino Unido. Estos organismos se aislaron incidentalmente de muestras de RMD analizadas como parte de un estudio más amplio que investigaba la presencia de Escherichia coli resistente a los antimicrobianos en RMD.   Se obtuvieron muestras de RMD congelado y preelaborado para perros (N = 110 muestras de 10 marcas). La selección de marcas y muestras se basó en las marcas más utilizadas, según lo descrito en una encuesta sobre las prácticas de alimentación de los dueños de perros en el Reino Unido.    Siete marcas de carne procesada analizadas presentaron al menos un microorganismo GN-ESKAPE aislado en al menos una muestra. Diversos tipos de carne se asociaron con la presencia del microorganismo GN-ESKAPE; sin embargo, las muestras que contenían pato y vísceras fueron las más frecuentemente contaminadas (N = 7 muestras cada una). Los microorganismos GN-ESKAPE identificados en las muestras de carne procesada incluyeron P. aeruginosa (N= 10 muestras de cinco marcas diferentes), Enterobacter spp. (N = 4 muestras de tres marcas diferentes) y Acinetobacter spp. (N = 8 muestras de tres marcas diferentes).   Un aislado de Acinetobacter nosocomialis, uno de Enterobacter asburiae y dos de P. aeruginosa mostraron resistencia fenotípica a la fluoroquinolona ciprofloxacina. Todos los aislados de Enterobacter spp. fueron fenotípicamente resistentes a ceftazidima y/o cefotaxima. Un aislado de P. aeruginosa mostró resistencia fenotípica a meropenem.   Riesgo para la salud pública 
  'Este estudio exploratorio demostró que los alimentos procesados ​​congelados disponibles comercialmente en el Reino Unido pueden estar contaminados con bacterias multirresistentes (MDR) que tienen el potencial de causar enfermedades graves en poblaciones vulnerables, como niños pequeños, personas inmunodeprimidas y ancianos, y que actualmente no se analizan de forma rutinaria como parte de los requisitos de análisis de muestras de alimentos', indicaron.   Del mismo modo, añaden que 'hasta donde sabemos, este estudio es el primero en identificar organismos GN-ESKAPE importantes, algunos portadores de genes de resistencia a carbapenémicos, en alimentos para mascotas'. Si bien estos hallazgos fortuitos no implican un riesgo directo de transmisión, contribuyen a la 'creciente evidencia sobre los posibles riesgos de bacterias patógenas y resistentes a los antimicrobianos asociados con estos alimentos y podrían ser útiles para la formulación de políticas sobre estándares de análisis microbiológico de alimentos para mascotas'.   Por ello, consideran que es fundamental continuar colaborando con las partes interesadas (propietarios de mascotas, productores de alimentos, legisladores y personal veterinario y médico) para mejorar la concienciación sobre los posibles riesgos de salud integral de estos alimentos y salvaguardar la salud animal y humana. Fuente: Diario Veterinario


Perros

Perros Microbiota intestinal e inmunidad en cachorros: cómo el comienzo de la vida define la salud futura

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Microbiota intestinal e inmunidad en cachorros: cómo el comienzo de la vida define la salud futura

Entre estos factores, la microbiota intestinal ha ganado prominencia como uno de los principales moduladores de la salud, actuando directamente en la regulación de las respuestas inmunitarias (Ji et al., 2023; Yang y Wu, 2023).   El comienzo de todo: la colonización microbiana
La colonización del tracto gastrointestinal comienza inmediatamente después del nacimiento. 
  Los cachorros nacidos por parto vaginal entran en contacto directo con la microbiota materna, mientras que los nacidos por cesárea tienden a tener un perfil microbiano inicial distinto, generalmente con menor diversidad (Zakošek et al., 2020). 
  Evidencia reciente indica que los microorganismos pueden detectarse en etapas muy tempranas de la vida, influyendo directamente en el desarrollo inicial del huésped (Bertero et al., 2024).
  En este contexto, el calostro y la leche materna desempeñan un papel central, actuando no solo como fuentes de nutrientes, sino también como vehículos de inmunoglobulinas, compuestos bioactivos y microorganismos beneficiosos que contribuyen al establecimiento de una microbiota intestinal equilibrada (Wilson y Swanson, 2024).
Ventana crítica del desarrollo
El período neonatal se describe a menudo como una "ventana crítica". Durante esta fase, la microbiota intestinal experimenta cambios rápidos en su composición y diversidad, estando fuertemente influenciada por factores como el entorno, el manejo, el uso de antimicrobianos y, especialmente, la dieta (Woolley et al., 2025).
  Los cambios en este proceso pueden tener efectos duraderos, que repercuten no solo en la salud intestinal, sino también en el equilibrio sistémico a lo largo de la vida.   El intestino: un centro inmunológico
El sistema inmunológico de los perros alcanza la madurez alrededor de los seis meses de edad, un período acompañado de cambios significativos en la composición de la microbiota intestinal (Masuoka et al., 2016). 
  A lo largo de este proceso, se observa que las comunidades microbianas varían significativamente con la edad, lo que refleja el desarrollo fisiológico del huésped (Woolley et al., 2025).
  En este escenario, el intestino se consolida como uno de los principales órganos inmunológicos del cuerpo, albergando el tejido linfoide asociado al intestino (GALT), responsable de concentrar una gran parte de las células inmunitarias. 
  La interacción continua entre los microorganismos intestinales y el sistema inmunitario es esencial para el desarrollo y la regulación de las respuestas inmunitarias tanto innatas como adaptativas (Ji et al., 2023).
  Las bacterias comensales desempeñan un papel central en este proceso, promoviendo la maduración del sistema inmunitario, estimulando la producción de inmunoglobulina A (IgA) y contribuyendo al equilibrio entre las respuestas inflamatorias y los mecanismos de tolerancia (Yang y Wu, 2023).
  Además, los metabolitos producidos por la microbiota, como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), actúan directamente en el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal y en la modulación de la respuesta inflamatoria, lo que refuerza la relevancia del eje microbiota-inmunidad para la salud del huésped (Ji et al., 2023). Por Vanessa R. Olszewski, Lais M. Antunes, Danieli Z. Cypriano y Ananda P. Felix
Fuente: Cães&Gatos
Referencias
BERTERO, A. et al. Microbiota del meconio en cachorros caninos nacidos por parto natural. BMC Veterinary Research, vol. 20, n.º 1, pág. 363, 2024. DOI: https://doi.org/10.1186/s12917-024-04225-2 BAMBERGER, T. et al. Mapeo del microbioma canino: perspectivas del proyecto de envejecimiento canino. 2024. DOI: https://doi.org/10.1101/2024.12.02.625632 JI, Y.; Yang, Y.; WU, Z. Programación de enfermedades metabólicas y autoinmunes en perros y gatos: vínculo con el microbioma intestinal. Microbial Pathogenesis, vol. 185, pág. 106436, 2023. DOI: https://doi.org/10.1016/j.micpath.2023.106436 MASUOKA, H. et al. Transición de la microbiota intestinal de los perros con la edad. Bioscience of Microbiota, Food and Health, vol. 36, págs. 27-31, 2016. DOI: https://doi.org/10.12938/bmfh.BMFH-2016-021 NEU, J. Aspectos del desarrollo de la microbiota intestinal materno-fetal e infantil e implicaciones para la salud a largo plazo. Salud Materna, Neonatología y Perinatología, vol. 1, pág. 6, 2015. PEREIRA, AM; CLEMENTE, A. El microbioma canino de la cabeza a la cola. Temas en Medicina de Animales de Compañía, vol. 45, pág. 100584, 2021. DOI: https://doi.org/10.1016/j.tcam.2021.100584 SCHMID, SM; TOLBERT, MK. Aprovechamiento del microbioma: probióticos, antibióticos y su papel en las enfermedades gastrointestinales caninas y felinas. Veterinary Record, vol. 195, supl. 2, págs. 13-25, 2024. DOI: https://doi.org/10.1002/vetr.4915 STAVROULAKI, EM; SUCHODOLSKI, JS; XENOULIS, PG. Efectos de los antimicrobianos en la microbiota gastrointestinal de perros y gatos. The Veterinary Journal, vol. 291, pág. 105929, 2023. DOI: https://doi.org/10.1016/j.tvjl.2022.105929 WILSON, SM; SWANSON, KS La influencia de los «bióticos» en el microbioma intestinal de perros y gatos. Veterinary Record, vol. 195, supl. 2, págs. 2-12, 2024. DOI: https://doi.org/10.1002/vetr.4914 WOOLLEY, CSC et al. La microbiota intestinal de cachorros de Labrador retriever: un estudio de cohorte longitudinal. Animal Microbiome, vol. 7, pág. 108, 2025. YANG, B. et al. Modulación dietética de la microbiota intestinal en perros y gatos y su papel en el manejo de enfermedades. Microorganisms, vol. 13, n.º 12, pág. 2669, 2025. DOI: https://doi.org/10.3390/microorganisms13122669 Yang, Q.; WU, Z. Probióticos intestinales y salud de perros y gatos: beneficios, aplicaciones y mecanismos subyacentes. Microorganisms, vol. 11, n.º 10, pág. 2452, 2023. DOI: https://doi.org/10.3390/microorganisms11102452

Perros La evidencia actual respalda una asociación entre dietas sin cereales y la miocardiopatía dilatada en perros

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La evidencia actual respalda una asociación entre dietas sin cereales y la miocardiopatía dilatada en perros

La miocardiopatía dilatada (MCD) es la segunda cardiopatía adquirida más común en perros, después de la degeneración mixomatosa de la válvula mitral. Afecta aproximadamente al 0,5 % de la población canina, predominantemente a perros de razas grandes como el dóberman pinscher, así como a algunas razas medianas, incluido el cocker spaniel. Si bien la MCD se ha considerado tradicionalmente un trastorno predominantemente hereditario, también puede desarrollarse de forma secundaria a otros factores, como deficiencias nutricionales, enfermedades endocrinas, miocarditis y taquicardia crónica. Sin embargo, cada vez hay más evidencia que sugiere que la nutrición puede desempeñar un papel fundamental tanto en la aparición como en la progresión de la enfermedad.   En los últimos años, los cardiólogos veterinarios han informado de un número creciente de casos de DCM en razas sin predisposición genética conocida. El problema ganó atención pública en 2018 cuando la FDA, en respuesta a las preocupaciones de los cardiólogos, emitió un aviso público e inició una investigación sobre el asunto. El conocimiento actual indica que, además de los casos no relacionados con la dieta, la DCM puede surgir en dos formas asociadas a la dieta: una vinculada a la deficiencia de taurina y otra relacionada con factores dietéticos aún no identificados. En respuesta a este aumento de casos, varios estudios han buscado investigar la asociación entre la dieta y la DCM. Estos estudios se han centrado predominantemente en dietas sin granos/altas en legumbres y sus ingredientes comunes, como legumbres (p. ej., guisantes y lentejas). Investigaciones adicionales han examinado el papel del metabolismo de la taurina y las posibles predisposiciones de la raza a la deficiencia de taurina. Hipótesis más recientes sugieren que la microbiota intestinal es un factor que contribuye a la salud cardíaca.   Dietas sin cereales y la miocardiopatía dilatada en perros
  Un estudio realizado en Portugal busca proporcionar una revisión narrativa exhaustiva de la literatura sobre estudios recientes que describen la asociación entre la dieta y la miocardiopatía dilatada (MCD) en perros. El objetivo principal es analizar los hallazgos sobre el impacto de las dietas sin cereales en la salud cardíaca, las teorías emergentes más allá de la deficiencia nutricional y las implicaciones clínicas y dietéticas que podrían mejorar nuestra comprensión del papel de la nutrición en la cardiopatía canina.   La evidencia actual respalda una asociación entre las dietas sin cereales y el desarrollo de miocardiopatía dilatada (MCD) en perros. Diversos estudios indican que estos cambios cardíacos asociados a la dieta pueden mejorar, a veces considerablemente, tras la modificación de la dieta a una fórmula que incluya cereales, especialmente cuando se combina con un tratamiento médico adecuado. Estos hallazgos subrayan que 'la MCD nutricional puede representar una forma potencialmente reversible de la enfermedad si se identifica a tiempo'.   La relación entre las dietas sin cereales y la remodelación cardíaca destaca la importancia de una historia clínica dietética detallada y una evaluación diagnóstica temprana, que incluya ecocardiografía y biomarcadores cardíacos, en perros con signos clínicos compatibles. El diagnóstico temprano 'permite una intervención dietética oportuna, que puede mejorar la función ventricular y el pronóstico general'.   Posible reversibilidad de algunas formas de miocardiopatía dilatada canina
  Algunas razas, como los golden retrievers, tienen predisposición genética a la miocardiopatía dilatada (MCD) por deficiencia de taurina. Esta raza también es más vulnerable a la MCD nutricional, ya que quienes se alimentan con dietas sin cereales presentan un mayor riesgo de deficiencia de taurina.   En resumen, 'la dieta desempeña un papel fundamental en la patogénesis y la posible reversibilidad de algunas formas de miocardiopatía dilatada canina'. Se necesita investigación continua para aclarar los mecanismos metabólicos y nutricionales implicados, perfeccionar las estrategias diagnósticas y orientar las recomendaciones dietéticas basadas en la evidencia para proteger la salud cardiovascular de los perros.   Así, concluyen que los hallazgos sugieren una fuerte relación entre la dieta y la MCD, particularmente con respecto a las legumbres. Perros de diversas razas mostraron diámetros ventriculares izquierdos mayores, función sistólica reducida y un aumento de complejos ventriculares prematuros cuando se alimentaron con dietas no tradicionales, libres de granos y ricas en legumbres, en comparación con aquellos con dietas tradicionales bajas en legumbres.    'Aunque los mecanismos aún no están claros, la investigación destaca el posible papel de las legumbres, en particular los guisantes, en la microbiota intestinal y el metabolismo de los ácidos biliares relacionado con la fibra'. Esta revisión también distingue la miocardiopatía dilatada (MCD) relacionada con la deficiencia de taurina como una forma independiente, siendo ciertas razas, en particular los golden retrievers, más susceptibles. No obstante, en general, se requieren más estudios para comprender mejor el papel de la nutrición en la salud cardíaca canina. Fuente: Diario Veterinario


Gatos

Gatos ¿Sabores olvidados? La ciencia detrás de la percepción del dulce y el <em>umami </em>en felinos

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¿Sabores olvidados? La ciencia detrás de la percepción del dulce y el umami en felinos

El sabor dulce y el umami en gatos: ¿son sabores olvidados?
¿Estamos realmente seguros de cuáles son los sabores que perciben nuestros animales de compañía? Históricamente, el desarrollo de sabores en la industria pet food se ha tratado como una "zona gris" donde todo parece posible. Es común imaginar la palatabilidad como un plato lleno de flores donde una nota evoca a carne, otra a pollo a la parrilla y, en ese escenario ideal, asumimos que todas las opciones fascinarán a perros y gatos por igual.

Sin embargo, al enfrentarnos a la realidad del consumo del alimento, la percepción del sabor humana y de las mascotas resultan ser mundos completamente distantes. Esta brecha sensorial es la razón por la cual existe una variedad tan desconcertante de saborizantes, aromatizantes y palatantes y, al mismo tiempo, tantas dudas sobre el impacto real de las materias primas y el procesamiento térmico en la palatabilidad final.
Volvamos a las bases evolutivas Todas las especies animales dependemos de los sentidos químicos (olfato y gusto) para sobrevivir. Evolutivamente, esta dupla quimiosensorial permitió a los ancestros de nuestras mascotas detectar cuándo un alimento estaba en descomposición o qué planta contenía toxinas potencialmente letales, guiando una adecuada selección dietética.

Aunque la ciencia suele tomar al ser humano como el patrón de referencia universal, las diferencias con los carnívoros domésticos son abrumadoras. Un perro, por ejemplo, posee una capacidad olfativa tan desarrollada que puede detectar partículas de olor de una persona sepultada a varios metros de profundidad en la nieve o la tierra, guiándose por sutiles corrientes térmicas. Por su parte, el gato es un detector químico de precisión, capaz de percibir notas de oxidación lipídica en el alimento a concentraciones diminutas que escapan por completo al olfato humano, reaccionando negativamente ante sutiles indicios de rancidez.

Todos los vertebrados compartimos una estructura neurobiológica básica para percibir las cinco cualidades del gusto: dulce, umami, amargo, ácido y salado. Respuestas conductuales, como el rechazo inmediato a lo amargo, sugieren que los mecanismos moleculares subyacentes están conservados entre especies para evitar envenenamientos. No obstante, las variaciones genéticas y la funcionalidad de los receptores se forjaron bajo la presión de la estrategia dietética de cada animal. Como señaló Paul T. Young (1966), la selección de la dieta no es azarosa: está determinada por las condiciones orgánicas del sujeto, su experiencia previa, su constitución corporal y, de manera crítica, la estimulación periférica de los receptores cefálicos.
La percepción del sabor dulce en el felino: un camino clausurado
El gato es un carnívoro estricto. En su nicho ecológico natural, su dieta se compone casi exclusivamente de tejido animal. Esta especialización extrema derivó en adaptaciones fisiológicas y metabólicas únicas: carecen de amilasa salival, poseen una dentición modificada exclusivamente para desgarrar carne y presentan la pseudogenización del gen que codifica el regulador de la glucocinasa (GCKR), pieza clave en el metabolismo de los carbohidratos.

Un pseudogen es, esencialmente, una secuencia de ADN que alguna vez fue un gen funcional pero que, debido a mutaciones acumuladas a lo largo de la evolución, perdió la capacidad de codificar proteínas. Hace más de setenta años, las investigaciones pioneras de Ronald Kare y Charles Carpenter demostraron que los gatos eran incapaces de distinguir entre agua pura y soluciones de sacarosa, glucosa, fructosa o lactosa.

Fue en 2005 que el equipo de Xia Li descubrió la raíz molecular de esta indiferencia: los felinos carecen de una subunidad funcional en el receptor del sabor dulce denominado TAS1R2. La presión evolutiva de una dieta libre de azúcares vegetales volvió innecesario este receptor, convirtiéndolo en un pseudogen no funcional. Así, los gatos no "olvidaron" el sabor dulce; simplemente, su historia evolutiva canceló ese canal sensorial.
El sabor umami en el gato: La redefinición de lo cárnico
A diferencia del dulce, el sabor umami es el eje rector de la palatabilidad felina. En los humanos, se asocia al glutamato monosódico (MSG) y su principal característica es que se potencia de forma sinérgica cuando se combina con nucleótidos purínicos. En 1975, White y Boudreau demostraron que ciertos compuestos químicos eran capaces de activar neurológicamente a los felinos a bajas concentraciones, dictando su preferencia o evitación.

Estas respuestas se activan principalmente con aminoácidos libres y bases púricas (5′-ribonucleótidos), componentes abundantes en los tejidos animales que señalan la presencia de proteínas y ácidos nucleicos de alta calidad. Sin embargo, en la nutrición felina los detalles moleculares importan. Aunque tanto perros como gatos poseen un receptor umami heterodimérico, TAS1R1/TAS1R3, estructuralmente intacto, la especificidad de los ligandos (moléculas que encajan en el receptor) varía drásticamente entre especies (Jiang y Beauchamp, 2025).
La revolución de las pruebas in vitro: el módulo Venus Flytrap
Debido a la complejidad y los altos costos de las pruebas in vivo con paneles de mascotas, evaluar la afinidad exacta de los saborizantes se ha convertido en un desafío. Aquí es donde los ensayos funcionales basados en células y la biotecnología molecular están transformando la industria a través de dos herramientas clave:
  Ensayos celulares funcionales: cultivos de células vivas modificadas para expresar los receptores del gusto del gato, permitiendo medir de forma exacta su respuesta biológica ante diferentes estímulos.
  El módulo recombinante Venus Flytrap (VFTM): es una estructura proteica presente en la porción extracelular de los receptores de clase C. Recibe su nombre por su similitud con la planta carnívora Venus atrapamoscas, ya que posee dos lóbulos que se cierran "atrapando" al ligando (el aminoácido o nucleótido). Este cierre molecular activa el receptor y desencadena la señal nerviosa del sabor.
  A través de estas tecnologías in vitro, investigadores como Toda (2021) demostraron que el receptor TAS1R1/TAS1R3 de los felinos responde directamente a los 5′-ribonucleótidos (como el IMP), pero, a diferencia del humano, no se activa de forma primaria por el L-glutamato aislado.

Asimismo, McGrane (2023) identificó que once L-aminoácidos actúan como potentes coactivadores, si y solo si se combinan previamente con un nucleótido purínico. Curiosamente, el L-glutamato y el L-aspartato —los reyes del umami humano— ni siquiera funcionan como potenciadores para el receptor del gato. Esto confirma que lo que para un humano es intensamente umami, para un gato puede resultar insípido. La evidencia de Belloir (2017) utilizando el VFTM recombinante ratificó que la inosina (IMP) tiene la capacidad única de unirse al receptor felino incluso en ausencia de aminoácidos libres.
Conclusiones y visión de la industria
Aunque los registros electrofisiológicos tradicionales en nervios gustativos (como la cuerda del tímpano) muestran que ciertos estímulos se intensifican al combinar nucleótidos con aminoácidos específicos, como la L-cisteína y la L-prolina, la sintonización exacta del receptor umami felino sigue revelando sorpresas.

No podemos descartar que las metodologías in vitro actuales aún no repliquen al 100 % la compleja fisiología del gusto nativo en el animal vivo. No obstante, entender que el sabor dulce es inexistente para el gato y que su percepción del umami obedece a un código de barras molecular estrictamente adaptado a su nicho carnívoro, es la verdadera clave para la formulación de palatantes de última generación en el mercado de pet food moderno. Por Niyired Orozco Giraldo
Fuente: All Pet Food Magazine

Referencias
•    Belloir, C., Savistchenko, J., Neiers, F., Taylor, A. J., McGrane, S., & Briand, L. (2017). Biophysical and functional characterization of the N-terminal domain of the cat T1R1 umami taste receptor expressed in Escherichia coli. PLoS ONE, 12(10), e0187051. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0187051
•    Cao, J., Huang, S., Qian, J., Huang, J., Jin, L., Su, Z., Yang, J., & Liu, J. (2009). Evolution of the class C GPCR Venus flytrap modules involved positive selected functional divergence. BMC Evolutionary Biology, 9(1), 67. https://doi.org/10.1186/1471-2148-9-67
•    Jiang, P., & Beauchamp, G. K. (2025). Taste receptors and their ecological niches: cats, dogs, and other vertebrates. Chemical Senses, 50, 1–10. https://doi.org/10.1093/chemse/bjaf052
•    Kare, M. R. (1961). Comparative aspects of the sense of taste. En M. R. Kare & B. P. Halpern (Eds.), Physiological and behavioral aspects of taste (pp. 6–15). University of Chicago Press.
•    Kare, M. R. (1971). Comparative study of taste. En L. M. Beidler (Ed.), Handbook of sensory physiology: Vol. IV. Chemical senses (pp. 278–292). Springer-Verlag.
•    Kumazawa, T., Nakamura, M., & Kurihara, K. (1991). Canine taste nerve responses to umami substances. Physiology & Behavior, 49(5), 875–881. https://doi.org/10.1016/0031-9384(91)90193-G
•    Li, X., Li, W., Wang, H., Cao, J., Maehashi, K., Huang, L., Bachmanov, A. A., Reed, DR., Legrand-Defretin, V., Beauchamp, G. K., et al. (2005). Pseudogenization of a sweet-receptor gene accounts for cats' indifference toward sugar. PLoS Genetics, 1(1), 27–35. https://doi.org/10.1371/journal.pgen.0010027
•    McGrane, S. J., Gibbs, M., Hernangomez de Alvaro, C., Dunlop, N., Winnig, M., Klebansky, B., & Waller, D. (2023). Umami taste perception and preferences of the domestic cat (Felis catus), an obligate carnivore. Chemical Senses, 48, bjad026. https://doi.org/10.1093/chemse/bjad026
•    Nakamura, M., & Kurihara, K. (1990). Non-specific inhibition by amiloride of canine chorda tympani nerve responses to various salts: Do Na+-specific channels exist in canine taste receptor membranes? Brain Research, 524(1), 42–48. https://doi.org/10.1016/0006-8993(90)90489-7
•    Toda, Y., Hayakawa, T., Itoigawa, A., Kurihara, Y., Nakagita, T., Hayashi, M., Ashino, R., Melin, A. D., Ishimaru, Y., Kawamura, S., et al. (2021). Evolution of the primate glutamate taste sensor from a nucleotide sensor. Current Biology, 31(20), 4675–4676. https://doi.org/10.1016/j.cub.2021.08.059
•    White, T., & Boudreau, J. (1975). Taste preferences of the cat for neurophysiologically active compounds. Physiological Psychology, 3(4), 405–410. https://doi.org/10.3758/BF03326851
•    Young, P. T. (1966). The hedonic organization and regulation of behavior. Psychological Review, 73(1), 59–80. https://doi.org/10.1037/h0022891

Gatos El olfato influye en la ingesta de los gatos y abre nuevas estrategias nutricionales
 

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El olfato influye en la ingesta de los gatos y abre nuevas estrategias nutricionales  

¿Por qué los gatos suelen dejar la comida sin terminar? Muchos dueños de gatos han experimentado este comportamiento desconcertante. Los gatos domésticos son conocidos por comer varias porciones pequeñas a lo largo del día, un patrón que se cree que refleja su origen evolutivo a partir del gato montés africano (Felis silvestris lybica), un cazador solitario que capturaba presas pequeñas repetidamente. También se ha supuesto a menudo que los gatos dejan la comida sin terminar simplemente porque tienen poco apetito o son caprichosos. Sin embargo, el mecanismo subyacente a este patrón de alimentación característico sigue sin estar claro.   Un grupo de investigación liderado por el profesor Masao Miyazaki de la Universidad de Iwate, Japón, ha demostrado que los gatos domésticos pueden dejar de comer no solo porque están saciados, sino también porque el olfato desempeña un papel importante en la regulación de su motivación para alimentarse. El estudio sugiere que el comportamiento alimentario de los gatos está influenciado dinámicamente por la habituación y la deshabituación olfativa. El estudio se publicó en la revista Physiology & Behavior .   La importancia del olfato en la alimentación de los gatos domésticos
  En una serie de experimentos de alimentación controlada, se les dio comida a los gatos en seis ciclos consecutivos, cada uno consistente en un período de alimentación de 10 minutos seguido de un intervalo de 10 minutos. Los investigadores descubrieron que cuando se les presentaba el mismo alimento repetidamente, los gatos reducían gradualmente su ingesta de alimento a lo largo de los ciclos sucesivos. Por el contrario, cuando se les presentaban diferentes alimentos de forma secuencial, la disminución de la ingesta se atenuaba significativamente.   En experimentos posteriores, los expertos comprobaron si la disminución en la ingesta causada por la presentación repetida del mismo alimento podía revertirse introduciendo un alimento diferente. Se les dio a los gatos el mismo alimento durante cinco ensayos consecutivos y un alimento diferente en el sexto. La ingesta disminuyó significativamente del primer al quinto ensayo, pero aumentó nuevamente cuando se introdujo un nuevo alimento, independientemente de si era más o menos apetitoso que el original.   Sorprendentemente, incluso sin cambiar el alimento en sí, la simple introducción del olor de un alimento diferente restableció la ingesta. Los científicos también hallaron que la exposición continua al mismo olor entre ciclos de alimentación provocó una mayor reducción en la ingesta posterior. Sin embargo, este efecto se atenuó cuando se introdujo un olor diferente durante los intervalos.   "Estos hallazgos sugieren que los gatos no dejan de comer simplemente porque están saciados. Más bien, su motivación para alimentarse disminuye a medida que se acostumbran al olor de la comida, y puede restablecerse introduciendo un nuevo olor. La novedad sensorial, especialmente la olfativa, puede reactivar la motivación para comer en los gatos", afirma el profesor Miyazaki.   Este estudio aporta la primera evidencia experimental de que la habituación y deshabituación dependientes del olor podrían explicar el patrón característico de comidas pequeñas y frecuentes en gatos domésticos. Además de ampliar nuestro conocimiento sobre el comportamiento alimentario felino, los hallazgos también podrían tener implicaciones prácticas. Podrían contribuir a desarrollar nuevas estrategias de alimentación para gatos con apetito reducido, mejorar el manejo nutricional de gatos mayores o enfermos y respaldar el desarrollo de alimentos para mascotas con variación olfativa para mantener la motivación alimentaria. Fuente: Diario Veterinario


Bienestar animal

Bienestar animal Evalúan dos alimentos de Hill’s en el manejo de la dermatitis atópica canina
 

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Evalúan dos alimentos de Hill’s en el manejo de la dermatitis atópica canina  

La dermatitis atópica canina (DAC) es una enfermedad cutánea inflamatoria hereditaria, generalmente pruriginosa y común en ciertas razas de perros, y está relacionada con una hipersensibilidad o alergia ambientales. Requiere un tratamiento de por vida mediante una combinación de medicamentos, terapias tópicas y tratamientos específicos para alérgenos.
  En este sentido, un estudio aleatorizado ha evaluado los efectos de dos alimentos veterinarios terapéuticos de Hill's Pet Nutrition en 39 perros con dermatitis atópica canina durante un periodo de ocho semanas para determinar si la nutrición dirigida puede ayudar a controlar esta afección.
  Para ello, el análisis evaluó los cambios en el prurito, comúnmente conocido como picazón, las lesiones cutáneas y los signos gastrointestinales en perros alimentados con un alimento de control positivo (Hill's Prescription Diet d/d Potato & Venison) en comparación con un alimento de prueba (Hill's Prescription Diet Derm Complete).
  Los dermatólogos veterinarios realizaron exámenes físicos, registraron puntuaciones de medicación y evaluaron lesiones cutáneas, picazón, signos gastrointestinales y calidad de vida general. En este caso, la calidad de vida, la calidad de las heces, la calidad del pelaje y el entusiasmo por comer se evaluaron mediante cuestionarios para los dueños.
  Según señalan los autores, no se observaron diferencias en las puntuaciones de medicación a lo largo del tiempo para ninguno de los grupos de alimento de control positivo de prueba. 'Ambos grupos mostraron mejoras en el CADESI-4 a lo largo del tiempo. El PVAS informado por el propietario, la calidad de las heces, la calidad del pelaje y el entusiasmo por comer se mantuvieron estables durante todo el estudio para ambos grupos', indican.
  Así, el documento menciona que los propietarios de perros en el grupo de alimento de control positivo no tuvieron cambios significativos en su calidad de vida a lo largo del tiempo, mientras que los propietarios de perros en el grupo de alimento de prueba tuvieron mejoras en su calidad de vida.
  De esta manera, los resultados mostraron que ambos alimentos terapéuticos produjeron mejoras notables en la gravedad de las lesiones cutáneas con el tiempo. Si bien las puntuaciones generales de picazón no disminuyeron significativamente con el tiempo en ninguno de los grupos, los perros mantuvieron puntuaciones de heces saludables, calidad del pelaje, apetito y calidad de vida durante todo el estudio.
  Los autores sugieren, por tanto, que las modificaciones dietéticas especializadas pueden desempeñar un papel beneficioso en el plan de tratamiento más amplio como terapia complementaria para perros con alergias cutáneas ambientales o inducidas por alimentos. Fuente: Animal's Health

Bienestar animal La restricción calórica moderada favorece la pérdida de peso en perros con distintos tipos de alimentación
 

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La restricción calórica moderada favorece la pérdida de peso en perros con distintos tipos de alimentación  

Un estudio realizado con perros con sobrepeso u obesidad ha analizado los efectos de una restricción calórica moderada cuando se aplica mediante alimento seco comercial, una dieta casera formulada individualmente o una combinación de ambos.
  La investigación incluyó a 34 perros adultos con una puntuación de condición corporal igual o superior a 6 sobre 9. Nueve recibieron un alimento seco comercial indicado para la obesidad, otros nueve una dieta casera formulada conforme a las directrices nutricionales de la FEDIAF y 16 una alimentación mixta, compuesta en un 70% por el mismo alimento comercial y en un 30% por alimentos preparados en casa.
  Los animales no fueron asignados aleatoriamente a los grupos. Los propietarios eligieron la modalidad que mejor se adaptaba a su rutina, disponibilidad de tiempo y situación económica, por lo que el estudio reproduce en cierta medida las condiciones habituales de la atención veterinaria, pero limita la comparación directa entre las dietas.
  La cantidad inicial de alimento se calculó a partir del requerimiento energético en reposo de cada perro y se revisó mensualmente durante aproximadamente 104 días. Este planteamiento produjo una restricción relativamente conservadora, basada en el peso actual de los animales y no en un peso ideal estimado.
  Los perros perdieron de media alrededor del 4,5% de su peso corporal, sin diferencias estadísticamente significativas entre la alimentación comercial, casera y mixta. La evolución estuvo relacionada principalmente con el tiempo bajo restricción calórica, lo que apunta al mantenimiento del déficit energético como el factor común de la pérdida de peso.   La velocidad de pérdida fue de aproximadamente un 0,37% semanal, inferior a la registrada en otros trabajos con restricciones más intensas. Los autores consideran que este resultado responde al carácter moderado del protocolo y que podría representar una estrategia segura, aunque también advierten de la necesidad de individualizar el aporte energético y comprobar la presencia de enfermedades endocrinas, ortopédicas u otras alteraciones capaces de dificultar el adelgazamiento.
  La mayoría de los parámetros bioquímicos y hematológicos no presentó cambios relevantes. Las concentraciones medias de triglicéridos fueron menores en el grupo de dieta casera, aunque estos perros ya partían de niveles inferiores y mostraron una reducción porcentual menor que los grupos alimentados con pienso o dieta mixta. Por su parte, los niveles de HDL aumentaron progresivamente durante el seguimiento con independencia del tipo de alimentación.
  Los cuestionarios respondidos por los propietarios identificaron algunas diferencias en la movilidad, la actividad y el comportamiento de los animales. Sin embargo, los grupos eran heterogéneos en cuanto a raza y tamaño corporal, y los perros medianos y grandes estaban más representados en determinadas modalidades de alimentación, por lo que estas diferencias no pueden atribuirse directamente a las dietas. La pérdida de peso conseguida tampoco produjo mejoras funcionales o conductuales claras.
  Los investigadores concluyen que una restricción calórica moderada puede favorecer la pérdida de peso en perros con sobrepeso u obesidad independientemente de la modalidad de alimentación utilizada.   CONTROL DE PESO EN PERROS PEQUEÑOS
Los resultados de este estudio inciden en la importancia de controlar la ingesta energética dentro de los programas de reducción de peso, un reto que puede ser especialmente complicado en perros pequeños.
  Y es que la alimentación de los perros pequeños y mini debe ajustarse a su tamaño, metabolismo, actividad física y estilo de vida. Aunque estos animales presentan unas necesidades energéticas particulares, su menor nivel de actividad y el consumo de premios, sobras u otras cantidades adicionales pueden hacer que superen fácilmente su ingesta calórica diaria.
  En este sentido, Natura Diet cuenta en su gama con Reduced -20% Mini, una receta destinada a perros pequeños que necesitan perder peso o controlar su condición corporal. Esta dieta presenta un contenido calórico reducido e incorpora fibra con efecto saciante para facilitar el seguimiento de la dieta.
  Además, la fórmula utiliza una croqueta adaptada a los perros pequeños y se comercializa en envases acordes con las cantidades que suelen consumir. También contiene ingredientes que la marca relaciona con el cuidado articular, cerebral y cardiovascular.
  La compañía recuerda que una cantidad aparentemente pequeña de alimento puede representar un aporte considerable para un perro de poco peso. Por ello, considera necesario controlar las raciones y adaptar la dieta a la condición corporal y las necesidades reales de cada animal. Fuente: Animal's Health