Cuando un perro o un gato empieza a rechazar la comida, muchos dueños tienden a interpretar este comportamiento como simple selectividad, desinterés o incluso terquedad. Sin embargo, en la práctica clínica, el rechazo a la comida se considera uno de los indicadores más importantes de la salud general del animal.

En entornos veterinarios de alta complejidad, este signo se observa con especial atención. Los profesionales señalan que el comportamiento del animal en torno a la comida puede funcionar como una especie de "lenguaje clínico", capaz de indicar desde dolor dental oculto hasta alteraciones sistémicas graves.
 

La relevancia de este tema aumenta dada la alta frecuencia de enfermedades que interfieren directamente con el apetito. Según la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA) , aproximadamente el 80 % de los perros y el 70 % de los gatos mayores de tres años presentan algún grado de enfermedad periodontal. Esta afección suele causar dolor al masticar y, en consecuencia, disminución o rechazo del apetito, siendo a menudo uno de los primeros signos que notan los dueños.
 

'El error más común es que los dueños de mascotas esperen dos o tres días sin comer antes de buscar ayuda. En medicina veterinaria, trabajamos con el concepto de que el apetito es el indicador más importante de la salud de un animal. Cuando desaparece por completo, el cuerpo gasta energía valiosa tratando de combatir alguna disfunción interna, dejando la comida en un segundo plano. No es terquedad, es biología', explica Carollina Marques, veterinaria de WeVets.

 

El rechazo a la comida puede indicar diferentes tipos de cambios clínicos


Según el experto, la forma en que el animal reacciona a la comida puede ayudar a identificar el origen del problema.
 

En algunos casos, la mascota muestra interés por la comida, se acerca, la olfatea, pero duda o incluso la deja caer. Este comportamiento suele estar relacionado con dolor en la región oral o facial, como abscesos, fracturas dentales subgingivales, gingivitis avanzada o problemas en la articulación temporomandibular. El apetito está presente, pero masticar le causa dolor.
 

Otro comportamiento observado es el rechazo inmediato. El animal huele la comida y aparta la cara, a menudo lamiéndose los labios en exceso o salivando intensamente. Esto puede indicar náuseas metabólicas, frecuentes en casos de insuficiencia renal o hepática, cuando se acumulan toxinas en el organismo.
 

Sin embargo, la apatía hacia la comida se considera el signo más preocupante. En esta situación, el animal ignora por completo cualquier estímulo relacionado con la comida, permanece aislado y muestra letargo. Este patrón puede estar asociado con afecciones graves como fiebre alta, dolor abdominal intenso, infecciones sistémicas o enfermedades oncológicas.


Los gatos requieren atención adicional cuando ayunan durante un período prolongado


La tolerancia al ayuno varía entre especies. En perros sanos, la ausencia de una sola comida ya justifica la atención, mientras que la pérdida de dos comidas consecutivas o períodos prolongados sin ingesta de alimentos indican la necesidad de una evaluación veterinaria.
 

En los gatos, el riesgo es mayor. Debido al metabolismo particular de la especie, los largos periodos sin alimento pueden provocar el desarrollo de lipidosis hepática felina, una enfermedad grave y potencialmente mortal.
 

La situación empeora en los animales con sobrepeso. Datos de la Asociación para la Prevención de la Obesidad en Mascotas (APOP) indican que más del 60% de los gatos domésticos tienen sobrepeso u obesidad, lo que aumenta la movilización de grasa durante el ayuno y eleva el riesgo de complicaciones hepáticas.
 

"Los gatos son metabólicamente muy sensibles al ayuno prolongado. El margen de tiempo para una intervención eficaz en estos casos es muy estrecho. Si un felino pasa de 24 a 48 horas sin ingerir calorías, el riesgo de desarrollar insuficiencia hepática secundaria es muy alto, lo que convierte el caso en una emergencia médica absoluta que requiere cuidados intensivos", subraya el veterinario.
 

Además, estudios internacionales indican que la enfermedad renal crónica afecta entre el 30% y el 40% de los gatos mayores de 10 años, siendo la pérdida de apetito uno de los signos clínicos más frecuentes de la enfermedad.
 

'Cuando un animal deja de comer, la pregunta no debería ser qué alimento ofrecerle, sino por qué dejó de comer. La respuesta a esa pregunta es lo que realmente define el pronóstico del paciente', concluye Carollina.

 

Preguntas frecuentes sobre el rechazo de alimentos en perros y gatos

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¿Cuándo debería preocuparnos que los perros y los gatos rechacen la comida?
Cuando un animal deja de comer durante más de una comida o muestra otros síntomas asociados, como letargo, dolor o cambios de comportamiento, es recomendable acudir a un veterinario para que lo examine.
 

¿Qué enfermedades podrían estar relacionadas con el rechazo a la comida?
Puede estar relacionado con enfermedad periodontal, problemas renales o hepáticos, dolor bucal, infecciones sistémicas, fiebre, entre otras afecciones clínicas.
 

¿Por qué los gatos son más sensibles al ayuno?
Debido a que el metabolismo felino es más vulnerable a períodos prolongados sin alimento, esto puede provocar rápidamente lipidosis hepática felina, una afección grave y potencialmente mortal.


Fuente: Cães&Gatos


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