El crecimiento del sector, la diversificación de productos y la evolución de los materiales de envasado están obligando a muchos fabricantes a replantearse si su sistema de codificación está preparado para responder a las nuevas exigencias de producción.
 

Y el reto ya no consiste únicamente en imprimir un código. Consiste en garantizar que ese código mantenga la misma calidad, independientemente del material del envase, la velocidad de la línea o el número de cambios de producción diarios.

 

Más referencias significan más cambios en la línea


El mercado del pet food evoluciona rápidamente. Las plantas producen cada vez más referencias: alimentos secos, húmedos, snacks, dietas veterinarias, productos funcionales y gamas premium.
 

Esta diversificación implica más cambios de formato, más cambios de producto y una gestión mucho más dinámica de la información variable.
 

Cada cambio requiere actualizar correctamente lotes, fechas, códigos internos o identificadores de producción. Cuantos más cambios se producen durante un turno, mayor es la importancia de que el sistema de codificación pueda integrarse con la línea y gestionar automáticamente la información correcta en cada referencia.

 

El envase ya no es el mismo


El packaging también está evolucionando.
 

La reducción del peso de los envases, el desarrollo de estructuras monomateriales para facilitar el reciclaje y la utilización de nuevos films flexibles están modificando la superficie sobre la que debe realizarse el marcaje.
 

Para un sistema de codificación, esto supone un reto importante. Un mismo código puede comportarse de forma muy diferente según el acabado superficial, la composición del material o la respuesta del sustrato frente a la tecnología de marcaje utilizada. Por eso, seleccionar una tecnología únicamente por velocidad o coste inicial ya no es suficiente.
 

La compatibilidad con el material del envase se ha convertido en un criterio de decisión cada vez más importante.

 

La calidad del código influye mucho más de lo que parece


En muchas plantas, un código parece correcto porque puede leerse visualmente. Sin embargo, la calidad de un código puede verse comprometida por factores como el contraste, la definición de los caracteres, la uniformidad del marcado o la estabilidad durante toda la producción.
 

Cuando esto ocurre, pueden aparecer rechazos en sistemas de visión, dificultades de lectura durante procesos logísticos o incidencias en controles de calidad. El resultado suele traducirse en reprocesos, desperdicio de envases o paradas innecesarias de la línea.
 

Por eso, cada vez más fabricantes incorporan sistemas de inspección y verificación para asegurar que la calidad del código se mantiene constante durante toda la producción y no únicamente al inicio del turno.

 

Marcado láser UV de alta resolución sobre envase flexible para pet food. Códigos permanentes, legibles y sin consumibles.


¿Y qué ocurre cuando el espacio disponible es cada vez menor?


La cantidad de información que debe incluirse en un envase sigue aumentando.
 

Aunque el número de lote y la fecha continúan siendo imprescindibles, muchas empresas ya incorporan códigos 2D para mejorar la trazabilidad interna, automatizar procesos logísticos o facilitar el acceso a información adicional del producto.
 

Esto exige sistemas capaces de generar códigos de alta resolución que mantengan una lectura fiable incluso cuando el espacio disponible para el marcaje es reducido.
 

No se trata únicamente de imprimir más información. Se trata de mantener la calidad del código cuando aumentan las exigencias del proceso.

 

El papel del láser UV en aplicaciones sobre film flexible


En aplicaciones sobre determinados films flexibles utilizados en el sector pet food, el láser UV representa una alternativa especialmente interesante.
 

Al interactuar con el material sin utilizar tintas ni consumibles, permite obtener un marcaje permanente y de alta definición, manteniendo una excelente calidad en caracteres pequeños y códigos 2D.
 

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Además, al eliminar la gestión de tintas, disolventes o ribbons, reduce las intervenciones de mantenimiento asociadas a los consumibles y contribuye a mantener una mayor continuidad de producción.
 

Como ocurre con cualquier tecnología de codificación, su idoneidad dependerá del tipo de material, de la velocidad de la línea y de los requisitos específicos de cada aplicación, por lo que la validación sobre muestras reales sigue siendo una fase esencial del proyecto.

 

La codificación ya forma parte de la estrategia de producción


La industria del pet food seguirá evolucionando. Habrá nuevos materiales, nuevos formatos de envase y una demanda creciente de información trazable a lo largo de toda la cadena de suministro.
 

En este contexto, la codificación deja de ser un proceso aislado al final de la línea. Pasa a convertirse en un elemento que influye directamente en la productividad, la calidad, la eficiencia operativa y la capacidad de adaptación de la planta.
 

Porque, cuando cambia el packaging, también cambian los requisitos del marcaje. Y prepararse para esa evolución empieza mucho antes de instalar un nuevo sistema de codificación.


Fuente: Macsa ID


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