03/06/2026

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En la práctica, el precio unitario rara vez refleja el costo total de utilización de un ingrediente. Factores como la estabilidad, la estandarización, el desempeño tecnológico y la confiabilidad de la cadena de suministro ejercen una influencia directa sobre la eficiencia industrial y la consistencia del producto final. Ignorar estas variables puede generar una serie de costos invisibles que, con el tiempo, terminan comprometiendo la rentabilidad de la operación.

 

El límite de comparación basado únicamente en el precio


Tradicionalmente, muchos procesos de compra todavía se basan en comparaciones directas de precio por kilo. Este enfoque parte del supuesto de que ingredientes equivalentes pueden evaluarse únicamente por su valor de adquisición. Sin embargo, materias primas aparentemente similares pueden presentar diferencias relevantes en parámetros como granulometría, contenido de humedad, pureza, concentración del compuesto activo o comportamiento funcional dentro de la formulación.

Estas diferencias suelen pasar desapercibidas durante la negociación comercial, pero se vuelven evidentes durante la producción. Cuando un ingrediente presenta variaciones entre lotes, la operación industrial necesita adaptarse constantemente para mantener la estabilidad del proceso. Ajustes de temperatura, presión, humedad o tasa de inclusión pasan a ser necesarios para compensar variaciones no previstas en la formulación original.

 

Variabilidad: uno de los principales costos invisibles


La variabilidad es uno de los principales costos ocultos asociados a materias primas de menor precio. En líneas de extrusión, por ejemplo, pequeñas diferencias en la capacidad de absorción de agua o en el comportamiento físico de un ingrediente pueden alterar la expansión del kibble, la textura del producto o la densidad final. Estos efectos exigen correcciones operativas frecuentes y reducen la previsibilidad de la producción.

Otro impacto común está relacionado con el rendimiento industrial. Ingredientes con menor estandarización pueden aumentar la formación de finos, reducir la durabilidad del pellet o generar una mayor cantidad de material fuera de especificación. En algunos casos, esto implica reprocesamiento o descarte parcial de la producción, aumentando el consumo de energía y reduciendo la eficiencia de la línea.

 

Cuando el ingrediente más barato exige mayor inclusión


Ejemplos de este fenómeno son frecuentes en la industria. Fuentes proteicas con menor digestibilidad pueden requerir una mayor inclusión para alcanzar el mismo nivel nutricional, reduciendo el ahorro inicialmente percibido. Ingredientes minerales con menor concentración del compuesto activo también pueden demandar tasas de inclusión más altas, para aportar el mismo nivel nutricional.

De igual forma, extractos funcionales o aditivos tecnológicos que no presentan una adecuada estandarización, pueden ofrecer un desempeño inconsistente, exigiendo ajustes frecuentes en la formulación o en la operación industrial.

En casos más evidentes, estas variaciones pueden impactar el desempeño del producto final —ya sea en la palatabilidad, en la apariencia o en la consistencia del alimento— llevando a que los tutores perciban una caída en la calidad y afectando directamente la satisfacción y la confianza en la marca.

 

El costo técnico de la formulación correctiva


Además de los impactos directos en el proceso productivo, existe también un costo técnico frecuentemente subestimado: el tiempo dedicado a la formulación correctiva. Cuando las materias primas presentan una alta variabilidad, los equipos de investigación, desarrollo y calidad necesitan invertir más horas en análisis adicionales, pruebas internas y ajustes de especificación. Este esfuerzo rara vez se contabiliza como parte del costo del ingrediente, pero representa una asignación significativa de recursos especializados.

 

Trazabilidad y seguridad de la cadena de suministro


Otro factor cada vez más relevante es la trazabilidad de la materia prima. La industria pet food enfrenta exigencias crecientes relacionadas con la transparencia de la cadena de suministro, la seguridad alimentaria y el cumplimiento regulatorio. Ingredientes con origen poco claro o con documentación técnica limitada, pueden generar dificultades en auditorías, cuestionamientos regulatorios e incertidumbre en la estandarización de especificaciones.

En este contexto, la confiabilidad del proveedor y el control de la cadena productiva pasan a tener un papel estratégico. La consistencia entre lotes, la disponibilidad de datos analíticos y la claridad sobre el origen de la materia prima contribuyen a reducir riesgos operativos y a garantizar una mayor previsibilidad en el desempeño de la formulación.

 

Redefiniendo el concepto de valor


Esta realidad refuerza la necesidad de ampliar el concepto de valor aplicado a los ingredientes utilizados en la industria pet food. Durante mucho tiempo, el precio de adquisición fue considerado el principal criterio de elección, hoy, resulta cada vez más evidente que el valor real de una materia prima está directamente vinculado con su capacidad de aportar estabilidad, funcionalidad y seguridad a lo largo de todo el proceso productivo.

Cuando un ingrediente presenta un comportamiento consistente, permite que la formulación se ejecute con mayor precisión y reduce la necesidad de ajustes operativos. El resultado son líneas de producción más estables, un mejor aprovechamiento de la capacidad industrial y una mayor previsibilidad en la calidad del producto final.

 

Una nueva pregunta para la industria


Frente a este escenario, cobra cada vez más importancia evaluar el costo total asociado al uso de un ingrediente y no solo el valor pagado por él. En lugar de preguntar cuánto cuesta un ingrediente por kilo, quizás la pregunta más relevante para la industria sea: ¿cuánto cuesta la variabilidad que puede introducir en el proceso?

Las empresas que adoptan esta visión más amplia, logran estructurar cadenas de suministro más estables, reducir riesgos operativos y construir procesos productivos más eficientes. A largo plazo, este enfoque contribuye a márgenes más previsibles y al fortalecimiento de la confianza en las marcas.


Por Ludmila Barbi Trindade Bomcompagni – All Pet Food
Fuente: All Pet Food Magazine

Sobre el autor

Ludmila Barbi T. Bomcompagni

Brasileña residente en Ciudad de México, médica veterinaria con maestría en Nutrición Animal. Con experiencia en formulación de alimentos para mascotas y evaluación de materias primas, actualmente se dedica al estudio y desarrollo de aditivos funcionales en la nutrición de mascotas.


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